Diseño del blog y montaje de imágenes/ fotografias y videos : Mar Buelga. Textos: Olga María Ramos y colaborador@s

miércoles, 16 de octubre de 2013

RESCATANDO UNA ENTREVISTA


En un rincón perdido del disco duro he encontrado esta entrevista que, sobre mi madre, me hizo Tomás Galindo. Por la interesante investigación que este gran profesional de la radio hizo de Olga Ramos, opino que merece la pena traerla al blog para su mayor difusión. Pocos profesionales se lo curran tanto.



TG -Seguro que usted tiene una foto del abuelo, ese militar de bigotes retorcidos que, a pesar de ejercer de probo paterfamilias, permitió que su hija estudiara para artista en vez de para maestra o taquimeca ¿Qué tal fue la relación entre la hija y el padre?
Don Francisco Ramos

 OMR -Teniendo en cuenta lo serio y estricto que era mi abuelo y lo revoltosa y creativa que era mi madre... la relación debió ser difícil pero, mi madre tenía mucho encanto para convencer. Y, además, obtuvo buenísimas calificaciones en sus estudios de violín. Supongo que se ganó a pulso ser artista.

 TG -Lo he preguntado así imaginando que la madre, que era una señora que cantaba muy bien, y que también iba para artista antes de lo del militar del mostacho, ella estaría muy ilusionada ¿no?


Doña María Sanguino
 OMR -Mi madre fue artista desde que nació y persiguió su sueño
Olga Ramos en 1937.
Periódico deportivo MARCA

 TG -¿Se podría imaginar el yayo que su virtuosa hija un día sería la reina del cuplé?

OMR -Yo creo que mi abuelo imaginaba que su hija podría llegar a donde quisiera sin embargo la animó a que estudiara un instrumento con el argumento: "El canto es efímero Olga" cuando mi madre lo contaba, solía comentar: "Y voy a morir cantando"

TG -Vaya celebración la del dieciocho cumpleaños de Olga Ramos, esa sí que fue sonada. Coincidió con el "glorioso alzamiento nacional" del que iba para generalísimo ¿Cómo se capea una guerra con el violín a cuestas? ¿Contaba muchas hazañas bélicas?
OMR -Para mi madre como para tantos jóvenes, aquello truncó muchos de sus sueños. El cine Bilbao fue su primer contrato.

                   


Fachada del Cine Bilbao en la actualidad
Allí amenizaba con una pianista los descansos entre sesión y sesión. Siguió estudiando violín entre los sobresaltos de los bombardeos. ¡Cuantas veces tuvo que refugiarse en el sótano de la pollería de Sagasta! Excepto esto del refugio, mi madre prefirió olvidar aquel horror y no hablaba de la guerra
TG -En aquella época los militares con bigote imponían mucho, usted se libró de ello ¿la animaban en casa a emprender carrera musical? Porque tiene usted un hermano "Sabandeño", otro con las manos en la musa.
OMR -Ja, ja... ese sabandeño es de otra Olga Ramos. Cuando murió mi madre, Haro Tecglen escribió un precioso artículo dedicado a mi madre pero también dijo que mi madre tenía un hijo "sabandeño" (También aseguraban en ese escrito que yo era periodista. Estos son los peligros de no contrastar las informaciones en Internet) Yo no le dí mucha importancia pero el "sabandeño" exigió bastante enfadado que quedara claro que él de quien era hijo era de la cantante canaria Olga Ramos... jajaja


Eduardo Haro Tecglen

 TG -Tocaba con su cuarteto en las películas mudas, poniendo la música para seguir la cinta que echaban (entonces la gente iba al cine a ver qué cinta echaban, así decían) y allí conoció al Cipri, que no se llamaba Cipriano, sino Enrique Ramírez de Gamboa, y matrimoniaron ¿comían muchas perdices?
OMR -Tocaba en el cine Bilbao con una pianista a mediados los 30' y a mi padre lo conoció en los años 40' en el café Universal de la Puerta del Sol. Fueron tiempos felices y difíciles, de forma que, metafóricamente, comieron muchas perdices aunque pocas hubieron en el plato.


Fachada del Gran Café Universal. 
©Foto Videa


 TG -Dos personas, Magda Martín, que tampoco se llamaba Fortunata, su pianista, y el Cipri, su marido. La compañera de al lado y el compañero de detrás. ¿Eran muy importantes para ella? ¿Se imagina cómo habría sido todo sin estas dos personas?
Magda Martín (Fortunata) y Enrique Ramírez de Gamboa ("El Cipri")
en una de sus actuaciones en este caso en el Café Varela


Olga Ramos y su violín
OMR -Magda Martín fue una excelente pianista pero de ella podría haber prescindido. Mi padre fue fundamental en su vida. De él no hubiera podido prescindir
Olga y Cipri

 






TG -Y además empresaria. Que supongo que para una artista eso de ser empresaria y andar a vueltas con que si hay que pagar la seguridad social y contratar un camarero y cambiar las bombillas y comprar Fairy y que traigan más sifón que hacemos corto... ¿cómo lo llevaba? Porque lo de ser empresaria también era vocacional, ya que bien pronto fue ella la que montó su propia orquesta con la que anduvo por los cafés cantantes de media España


Olga Ramos participó brevemente en una escena de la película El pisito" (1958)  dirigida por Marco Ferreri e Isidoro M. Ferry y protagonizada por José Luis López Vázquez, Mary Carrillo y Concha López Silva.



                          
 
OMR -De manera fortuita Las Noches del cuplé fue a parar a sus manos.
Fachada del desparecido Local : Las noches del cuplé

Se hizo empresaria sin pretenderlo. Aquello fue un quebradero de cabeza para ella. En ese momento mi colaboración fue imprescindible. Creo que no hubiera podido mantener esa empresa sin mi ayuda. Alguien dijo: Tenemos que agradecer a Olga María el haber podido disfrutar de Olga Ramos muchos más años (se refería al apoyo del escenario. Yo era como su descanso al compartir el espectáculo en esos últimos años. A ver, ella no me necesitaba artísticamente hablando, pero sus fuerzas ya no eran las mismas y ahí estaba yo para acompañarla, atenderla, mimarla, admirarla…)

                           



                            


                     


TG -Sólo falta que me diga que además era ama de casa... ¿sí?
OMR -Lo era y, además, excelente cocinera. Eso es de familia.


La Fornarina. Retrato Antonio Esplugas
Fotografía dedicada que reposa 
en el museo de Olga Ramos
TG -Dijo una vez Olga: "El cuplé es una cosa muy difícil, y hasta que lo cantamos nosotras eran unas letras hermosas pero muy monótonas. Nosotras le dimos una dimensión, la profundidad que hizo que traspasara las candilejas y llegara al corazón. Nosotras empezamos a interpretar un cuplé teatral que hacía llorar".Porque no son muchas las cupletistas famosas por su talento, parece que el género abundaba más en mozas garridas que en artistas, y de ahí que destacaran Raquel Meller o la Fornarina y luego la propias Lilián de Celis y Sara Montiel, precisamente por salirse de lo habitual que era la chica mona justita de voz y picardía. Y el espectador medio tampoco se significaba por su agudeza intelectual, bastante hacía con penetrar en la doble intención de las canciones... y entonces llega Olga y descubre otra interpretación ¿Realmente somos conscientes de esa redimensión de la que dotó al cuplé?


Sin duda, Olga Ramos se reinventó el cuplé

                                                                                                                



Lilián de Celis
OMR -Estoy algo sorprendida por estas declaraciones que no dudo que figurarán por algún lado pero que no se ajustan en buena parte a la realidad. A veces, los periodistas tergiversan las palabras del entrevistado. Mi madre jamás dijo que el espectador medio no se significaba por su agudeza intelectual ya que, por el contrario, siempre pensó que aquellos autores componían para un público muy inteligente capaz de descubrir la más sutil de las picardías. Hablar en primera persona del plural fue un gesto muy generoso por su parte porque también se refería a mí. 
Las afirmaciones sobre Fornarina y Raquel Meller son ciertas; incluir a Lilián de Celis en esa opinión favorable no fue cosa suya ya que, cuando alguna colega no le convencía, prefería callar. 

Y hablando de Sara Montiel, siempre hubo entre ellas un clima de respeto, aunque mi madre concibiera otra forma de cantar cuplé.


Sara Montiel
En cuanto a que Olga Ramos se "reinventó" el cuplé es algo que muchos le han reconocido. De hecho, nadie la ha olvidado, excepto los medios canallas que ahora viven de las miserias de los mediocres

 TG -He dicho que descubrió otra interpretación del cuplé, pero lo hago desde el convencimiento de que antes, descubrió otro oyente del cuplé, otro espectador, alguien a quien le sabía a poco la interpretación adocenada y la canción de tonos bastos y necesitaba esa picardía elegante, esa sorna fina. ¿Aún hay de esos oyentes?
 OMR -El que acude a escuchar cuplé, ya demuestra una sensibilidad y un gusto fuera de lo común. Sí, aún hay esos oyentes y espero que siempre rechacen las “falsificaciones”
 TG -Hablemos de canciones ¿tenía favoritas? ¿Cuáles? ¿Qué música no soportaba y qué otra le habría gustado cantar y no era "lo suyo"?
OMR -Mi madre tenía una voz preciosa, modulada, aterciopelada. Cantaba muy bien el cuplé, como sabes, pero también interpretó zarzuela o boleros. Le gustaba todo tipo de música que le pareciese buena. Además de adorar la mencionada zarzuela, le encantaba la voz de Elvis Presley y el estilo de Michael Jackson cuando bailaba.

                                    
                       

En cuanto a su cuplé preferido, si alguien se lo preguntaban, respondía: "Todos me gustan porque hasta al más insignificante le saco partido.
Olga Ramos y Álvarez del Manzano
 TG -El alcalde Álvarez del Manzano hablando de su extinto local de la calle de la Palma dijo: ...es "injusto que haya que ver enfrentados tradición y modernidad, cuando una ciudad puede conservar su historia y ser moderna al mismo tiempo" ¿Esto podríamos extrapolarlo a lo musical y decir que deberíamos conservar esta música pasada de moda con igual cariño?

 OMR -Son palabras muy ciertas, yo se lo he escuchado decir en varias ocasiones. Sin embargo, Olga Ramos perdió su local cuando él era alcalde... ¿Por qué no lo evitó? En cuanto a conservar, en concreto el cuplé, es algo por lo que lucho continuamente. Pienso que de no ser por mí, el cuplé estaría en el más completo de los olvidos.


Olga María Ramos, cupletista y cupletóloga. 
©LLaneza Photo
No creo que haya nadie en este planeta que se dedique con tanto entusiasmo a preservarlo, investigarlo e interpretarlo, no sólo como cupletista sino como "cupletóloga" y no tengo apoyos pese a que ambos (el cuplé y yo) somos una "especie en extinción". Al finalizar mis Master Class (conferencias cantadas) siempre ruego que, al igual que hay una cátedra de flamencología, se instaure la “Olga Ramos” de Cupletología.


Olga María Ramos "la que más sabe" 
durante una conferencia en la Biblioteca Nacional de España
©Llaneza Photo

Olga María Ramos interpretando "El Pichi"
Foto: ©Maribel Torres Roldán
Será la única forma de que me anime a enseñar este difícil género en el que soy “la que más sabe” (La modestia es la vanidad de los mediocres, sic: Álvaro Retana)


Álvaro Retana. ©Biblioteca Nacional
 TG - ¿Se puede convencer a los modernos para que oigan el cuplé o es una tarea ímproba y el cuplé va a quedar para la historia como la zarzuela o la ópera o el canto gregoriano, cosa de gente rarita?
OMR -Los jóvenes se enamoran de MI cuplé y digo los jóvenes porque parece que son lo más alejado de este género. Si el cuplé queda para la historia junto a la zarzuela, la ópera o el canto gregoriano, estaría encantada. Las minorías siempre son más exquisitas
 TG -Dice usted: "Ella era la madrina de los puestos navideños de la Plaza Mayor, y desde la época del alcalde Enrique Tierno Galván, se ha llevado bien con todos los alcaldes, de todo signo, ella decía que su partido político era Madrid" Entiendo que no ejercía una significación política y supongo que le daría brea a cualquiera que hiciera algo que no le gustara, sin fijarse en siglas ¿no? ¿O tenía querencias al respecto?


Álvarez del Manzano y Olga Ramos
OMR -Mi madre era alérgica a la política. Pero de verdad, no era una postura, era una convicción. Tenía amigos en todas partes. Nunca se preguntó de qué idea política era el que tenía enfrente. Dejó de ser Madrina de los puestos navideños de la Plaza Mayor (tras más de 20 años y varios alcaldes) al llegar Alberto Ruíz Gallardón que terminó con la tradición.     

                        

TG -Nena, su perrita, siempre fiel, fue a despedirse en sueños de su madre...


Nena
OMR -Sí, de aquello fui testigo directo. Mi madre adoraba a sus perritos. Solía decir: "Al que no le gustan los animales, no sabe del placer que se priva".


Paloma San Basilio
TG -Decía de ella Paloma San Basilio "Ella tenía la chispa que enciende la mecha" Eso no lo hace el arte, lo hace el carácter ¿Qué carácter tenía Olga, aparte del que ya le suponemos de persona de gran humor?
OMR -El carácter sin arte no basta, pero sí es cierto que mi madre tenía carácter, pero también era cariñosa y generosa aunque muy controladora y perfeccionista.
TG -Dijeron de ella Sarita Montiel: "Fue una gran cantante de cuplés, pero también de canción española y, por supuesto, de chotis" y Concha Velasco: "Fue capaz de mantener el cuplé vivo en un momento en el que era, casi, desconocido para el gran público" Vemos en la trayectoria de su madre un gran amor por el cuplé, cuando por ser una gran violinista, una gran música, podría haberse dedicado a otros géneros más apetecibles y con los que quizá habría vivido mejor, pero prefirió convivir con el cuplé ¿Era amor, obsesión o una simple elección en el sentido de "yo valgo y he nacido para esto y uno ha de hacer lo que mejor sabe hacer"?
Sara Montiel, Camilo José Cela y Concha Velasco
 OMR -El cuplé tuvo una gran suerte cuando, a finales de los 60, Olga Ramos lo rescató del olvido. En ella adquirió una nueva dimensión. De ella dijo Paco Umbral: Olga Ramos le pone a cada cuplé un pie de página. Y Camilo José Cela afirmó: Olga Ramos hace presente el pasado.
Sorozabal, al verla en su faceta de violinista comentó: Esta mujer debiera dedicarse sólo al violín.


Pablo Sorozabal
En su vida profesional, Olga Ramos combino canto y violín y abordó los estilos que estaban de moda.


                                                                  

Lo del cuplé fue, como he dicho a partir de los 60’ y a él llegó de forma casual aunque se lo escuchara a su madre que cantaba como los ángeles. Luego, de él se enamoró y le fue fiel hasta el final.
TG -Expláyese ¿qué nos hemos dejado en el tintero acerca de su madre que deberíamos conocer?

OMR -Reconozco que ha sido una entrevista exhaustiva y muy bien documentada. Quedan cosas pero son privadas y me las guardo para mí…
              
                         
                        
                      https://www.olgamariaramos.es/
                  cuplemania@gmail.com

martes, 8 de octubre de 2013

Crónicas desde el Valle de Anáhuac (4) .En pos de ciertas huellas por Lourdes Franco Bagnouls

El domingo 29 de septiembre Olga se despertó con espíritu aventurero: Tenía la necesidad imperiosa de correr tras ciertas huellas cuya existencia bullía en su mente de manera pertinaz.
No podía abandonar México sin cumplir aquellos mandatos que su curiosidad y sus recuerdos le imponían. En primer lugar se dirigió en compañía de su almógrafa, Patricia A. Llaneza, a la casa museo de Frida Kahlo, la pintora mexicana de las anchas cejas y coloridos atuendos que se ha convertido en un ícono de la fuerza femenina que alcanza sus metas más preciadas a pesar de las incontables vicisitudes que la vida le plantee.
Olga respirando arte y energía de la gran  Frida Kahlo en el jardín que fue de la artista.©Llaneza Photo
Y como en nuestro blog nos gusta que conozcáis más de los temas sobre los que hablamos aquí os dejamos este documental sobre la célebre pintora

                               .

En la calle de Londres, en el antiguo barrio de Coyoacán, las dos visitantes entraron en contacto con el mundo privado de aquella mujer-mito que llena con su sola figura un momento crucial de la historia mexicana. Entre los muros de aquella casa se respira el amor y la tragedia, la inspiración y la fuerza de aquel ser que supo imprimir pasión y coraje a su vida y a su pintura.


.©Llaneza Photo
La silla de ruedas de Frida..©Llaneza Photo
La cama de Frida, silente compañera de la artista
en sus largas horas de dolor y pintura. 
.©Llaneza Photo
Casa antigua, de patio central rodeado de macetas, aquel espacio contiene los objetos más preciados y los más torturantes de aquella artista: caballetes, pinceles, retratos, cacharros de cocina, trajes típicos, pero también muletas, corsés de yeso, silla de ruedas y una cama que representó el tormento de un espíritu indómito que se vio constreñido a permanecer en ella durante periodos martirizadores en los que un espejo colocado en el dosel le permitía pintar, en momentos de crisis, a su modelo preferido: ella misma: una Frida multiplicada en los lienzos, buscada, destrozada, amada y odiada al mismo tiempo por su creadora.





               
Patricia captó con su móvil esta imagen de Olga reflejada en el espejo
con el que Frida realizaba tantos y tantos autorretratos. 
.©Llaneza Photo
Olga salió de allí impactada y consternada; aquella mujer había ejercido su embrujo sobre nuestra querida cupletista; su recuerdo volvió a la mente de Olga una y otra vez durante el día; la expresión de Frida taladró su ánimo; quiso saber los pormenores de la tragedia que la dejó inválida; su imagen se mantuvo indeleble ante sus ojos profundos durante todo aquel domingo que apenas comenzaba.

Los materiales de trabajo de la pintora. .©Llaneza Photo
Después, en compañía de Patricia y, ahora, de quien esto escribe, acudió a un programa de radio conducido por Pável Granados en el que Olga tuvo oportunidad de hablar de cuplé, de cantar algunos fragmentos de sus melodías favoritas y de comentar del más reciente de sus éxitos: el libro Infinitud, del que ella es columna vertebral y centro rector.
El siguiente punto a visitar fue un sitio emblemático de la Ciudad de México; punto de encuentro de la fe Mariana: La basílica de Guadalupe. En 1978 Olga había estado allí; sin embargo ahora la realidad era otra; la antigua basílica lucía apagada al faltarle el objeto central del culto: la imagen de la Virgen plasmada de forma milagrosa en la tilma de Juan Diego.

Basílica de Guadalupe. .©Llaneza Photo

México ama y amará eternamente a Rocio Dúrcal
En cambio, la nueva y monumental basílica lucía, como es habitual, pletórica de gente que seguía con fervor el reto dominical. El sistema de bandas sin fin que corren por debajo del cuadro de la Virgen permite a los visitantes observar el lienzo de cerca, aunque sea por breves instantes; una vez realizado el ritual, Olga quiso cumplir un viejo anhelo: persignarse frente a la placa que cubre el nicho donde se hallan los restos mortales de Rocío Dúrcal, la española más querida de México, aquélla que supo, como nadie, interpretar la música de Juan Gabriel. Olga no podía marcharse sin rendirle aquel tributo de amistad y admiración.
Y que mejor para rendirle homenaje a nuestra querida Rocio que escucharla cantando precisamente una bella ranchera.

                            
Maravilloso el espectáculo con el que nuestras viajeras se encontaron al
salir de la basílica. 
.©Llaneza Photo
Al salir al atrio, tuvo lugar un hecho que no me atrevo a llamar insólito, ni siquiera curioso, sino por el contrario perfectamente predecible dado el influjo que la sola presencia de Olga ejerce en cualquier ámbito donde se presente, aunque no dejó de causarnos un sentimiento de sorpresa no exenta de sobrecogedora ternura: En aquel espacio efectuaba una danza ceremonial un grupo de hombres ataviados con trajes típicos de manta bordada que tenían como encomienda ofrendar cada uno un plato de comida (mole, arroz y tortillas) a una persona elegida entre los cientos de concurrentes que en círculo observaban su baile, apenas nos colocamos allí, uno de aquellos danzantes vino directo a Olga y le entregó sus viandas;
Uno de aquellos danzantes le entregó sus viandas a Olga. .©Llaneza Photo
ella, no sabía en principio qué hacer ante aquel acto inesperado, pero rápidamente se sobrepuso y con su proverbial cordialidad pidió a su almógrafa que la retratara con aquel sujeto que con tan buena voluntad le había ofrecido el platillo típico; pero eso no fue todo, un segundo individuo se dejó venir con su respectiva ofrenda y al ver que Olga sostenía ya en sus manos el plato que su compañero había depositado en ellas no tuvo más remedio que conformarse con dárselo a quien esto escribe.

Olga y el "obsequiador" fueron captados por la lente rápida de Patricia A. Llaneza
Nunca tan bien empleada la reflexión que acudió a mi mente: era yo, ni más ni menos, que “plato de segunda mesa”; pero ante el embrujo que Olga ejerce, tanto dentro, como fuera del escenario nada se puede hacer. En virtud de que teníamos planes para ir a comer a un sitio muy especial, donamos aquellos platillos a un par de ancianitas que pedían limosna en los alrededores del templo.
Y huyendo de la lluvia que amenazaba darnos un buen remojón, nos refugiamos en el automóvil para dirigirnos a un sitio de proverbial tradición en la Ciudad de México: El Café Tacuba.
Olga feliz "prisionera" de los recuerdos del
emblemático café Tacuba. 
.©Llaneza Photo


Este restaurante fundado en 1912 ha sido lugar de encuentro de intelectuales y artistas a largo de su historia. Según nos contó Olguita, su madre Doña Olga Ramos, siempre que interpretaba el chótis Madrid, narraba a los espectadores que en ese local se reunían refugiados españoles.
También, solía acudir el maestro Lara y de tanto escucharlos hablar de su tierra largamente añorada, escribió el Chótis Madrid sin conocerlo. Así lo contaba doña Olga cada noche en su local “Las noches del cuplé” y ahora su hija, lo incluye indefectiblemente en todos sus espectáculos.
Olga se emocionó al entrar allí y comprobar puntualmente aquella descripción que su madre le hiciera del restaurante cuyas paredes ostentan vistosos azulejos de Talavera.
Comimos excelentemente bien mientras Olga, la mirada perdida en lontananza escuchaba seguramente en su interior la voz de su madre y se imaginaba, a través de ella, al maestro Lara en amena tertulia con aquellos hombres que, perdida la posibilidad de retorno a la patria, la evocaban con nostálgico amor.

¿Qué tal si escuchamos y recordamos nosotros tambien al maestro Lara en una de sus composiciones? 

Después, Olga pidió a Patricia, que le hiciera algunas fotos teniendo como marco aquel espacio que era ahora para ella una realidad mágica proveniente del pasado.
Patricia y Lourdes en el Café Tacuba. ¡Qué gusto ver las caras
de "nuestras" cronistas en forma de texto e imágenes , ¿verdad?

Las “almografías” fueron estupendas, el pintoresco decorado del lugar sirvió de marco para que la prestancia de Olga se plasmara una vez más.

En todos los rincones del Café Tacuba se respiran aires de otros
tiempos. 
.©Llaneza Photo
Cerámicas de Talavera, muebles coloniales, bellos forjados...  .©Llaneza Photo

La misión del día había sido llevada a cabo satisfactoriamente.
Olga había seguido a lo largo de la jornada las huellas que la historia, la amistad y la evocación materna habían impreso en su alma.






Café Tacuba. Lugar irrepetible impregnado de sonidos y vivencias de otras épocas. ¿Quién sabe si el
propio Agustín Lara en espíritu, no estaría presente en el local mientras se tomaban estas fotografías?
Al menos si lo estaba en el recuerdo de nuestras visitantes. 
.©Llaneza Photo
Encontrarse cara a cara con esos vestigios que guardaba en su interior la hicieron feliz. México le brindaba una vez más una muestra del inmenso caudal que guarda para ella en cada sitio que pise su planta.

Vuelve, Olga, vuelve pronto…
Y para terminar con esta última de las crónicas del maravilloso periplo de Olga por tierras mexicanas, que mejor que hacerlo con un video en el que nos interpreta el tema que hace años su padre "El Cipri" compuso para que su madre lo cantara al finalizar su estancia en México. Una preciosidad, una bella despedida, tan solo un hasta pronto.

                                         

jueves, 3 de octubre de 2013

CRÓNICAS DESDE EL VALLE DEL ANÁHUAC (3) por Lourdes Franco Bagnouls

Lourdes Franco Bagnouls , Olga María Ramos y Patricia A. LLaneza, tres artistas unidas por un sueño
ya convertido en realidad, el libro: "INFINITUD"

Y desde México nos llega la tercera de las Crónicas de la mano de nuestra colaboradora, amiga y en este caso protagonista de el relato Lourdes Franco Bagnouls. Leyéndola parece que estemos asistiendo a la presentación.
Las autoras firmando "Infinitud" junto a Olga María Ramos, inspiración del libro


"Aquel 27 de septiembre la Ciudad de México decidió, condescendiente con las circunstancias especiales que en ella convergían, dejar atrás las tristes vestiduras grises que había mantenido durante tanto tiempo y vestirse de sol y de azul.
El valle de México volvió a ser fiel a su antigua condición para exclamar con orgullo nuevamente: “Viajero has llegado a la región más transparente del aire”.
En este escenario de luz se llevó a cabo la presentación del libro Infinitud. Los asiduos lectores de este blog habrán visto ya anunciarse desde hace algunas semanas en este espacio la aparición de un libro que hoy es ya un objeto tangible entre las manos.

Portada de "INFINITUD"

Pero ¿qué es Infinitud, qué representa en la vida y en el entorno de Olga María Ramos?
Infinitud es un cúmulo de arte, de buen gusto, de amistad y de unión; es la expresión más pura de tres almas que decidieron unir su sensibilidad y sus talentos en una empresa que comenzó siendo un sueño y ha concluido siendo una bella realidad.
Nació casi como un juego y terminó siendo una pasión: Olga comenzó la aventura enviando una fotografía y un reto: ¿qué te dice esta foto? ―me preguntó― y yo dije de inmediato: “infinitud”; pero, en la soledad de aquel cuarto de hotel en Miami a donde había ido a realizar una investigación en los archivos de la Universidad de aquella ciudad, comencé a pergeñar un poema, pieza que cuando estuvo terminada fascinó y entusiasmó a Olga como a mí me había fascinado la extraordinaria belleza y profundidad que había sabido captar Patricia A. Llaneza en la fotografía.
Una segunda fotografía me llegó como un desafío a mi capacidad interpretativa: ¿por qué no hacemos un libro? ―dije― y así, las tres unidas en una tarea tan noble, como sublime, nos abocamos a construir, imagen tras imagen, actitud tras actitud, palabra tras palabra, este libro que ve ahora la luz cobijado por tres madres que han puesto en él lo mejor que cada una posee: su sentido artístico.
Olga, ya se sabe, ha llenado el espacio con todo eso que ella posee: gracia, donaire, prestancia, hermosura, casta, inteligencia, arrojo, picardía, carácter, y un montón de etcéteras que sería muy largo enumerar.

Patricia A. Llaneza y su cámara, continuidad de su persona.
"Almógrafa" ya que capta el alma en sus fotografías
Patricia A. Llaneza es una fotógrafa excepcional: en silencio, sin aspavientos, atenta al instante mágico, a la luz, a la mirada, a la atmósfera que envuelve al tiempo y a la circunstancialidad de cada foto ha sabido eternizar no a una mujer, no a una artista, ha sabido legar a la posteridad un símbolo en el que se conjugan arte y hermosura en sintonía perfecta.

Acaso en un siglo, cuando quienes hoy respiramos sobre el planeta seamos sólo ceniza, las imágenes de este libro transmitan su verdadera esencia, a saber: la de un ser de clásica belleza exterior, y honda, vibrante, y subyugadora fuerza interior que se proyecta incólume sobre el papel más allá de los tiempos. ¿Qué mayor premio podrá tener Patricia que éste?




Así que pasen cien años, "Infinitud" seguirá siendo "Infinitud", quizás referente en la historia de la fotografía
como en la actualidad ocurre con las antiguas postales de "cupletistas". ¿No creéis? .Montaje: ©Mar Buelga
Respecto a los textos no es a mí ―que soy su autora― a quien corresponde definirlos, sólo puedo decir que responden a la motivación que tanto Olga, como Patricia supieron transmitir a mi espíritu siempre atento al palpitar de la vida que ocurre a mi alrededor.
Pero dejémonos de disquisiciones y atengámonos a la crónica del suceso, que para ello hemos sido convocados.
Casa Universitaria del libro (Ciudad de México)

Nos reunimos a las seis de la tarde en la Casa Universitaria del Libro ubicada en la colonia Roma de la Ciudad de México cuyas calles conservan todavía algunos inconmensurables ejemplos de la arquitectura porfiriana; esta mansión, construida, sin embargo, ya en pleno siglo XX, posee una majestuosidad única: su amplio hall, al que se llega subiendo unas cuantas gradas de mármol, es un espacio elegante y sobrio; al fondo, una señorial escalera desemboca en un descanso al que proporciona luz un magnífico vitral que representa una antigua iglesia colonial, la de Tepotzotlán, en tonos café.

El techo de aquel recinto está conformado también por un soberbio vitral de cristales emplomados en forma de cúpula que da prestancia sin igual a aquel espacio por el que se distribuyen los salones a cual más extraordinarios. Infinitud se presentó en el salón principal cuyos ventanales dan hacia la calle de Puebla.
Eran cinco los presentadores:

Mesa  del acto con los cinco presentadores. De izquierda a derecha: Pável Granados, Lourdes Franco Baugnols, Olga María Ramos, Patricia A. LLaneza y  Octavio Olvera. Foto: ©Antonio Sierra

Pável Granados, sensible e inteligente especialista en literatura, historiógrafo y periodista cuyos comentarios, siempre certeros, mostraron al público las bondades de los poemas que conforman Infinitud. Habló del cuplé y las antiguas cupletistas, de cómo los versos de Infinitud, por ejemplo aquéllos que inmortalizan a Olga en El relicario o en el Pichi contribuyen sensiblemente a preservar el género en los albores de este siglo; ponderó la musicalidad que posee este poemario que representa el primer atisbo de un trabajo poético publicado por esta servidora quien hasta ahora sólo se había ocupado de sesudas investigaciones filológicas.
Pável Granados ,especialista en literatura, historiógrafo y periodista, unto a las autoras de libro y
su musa insipiradora : Olga María Ramos. Foto: ©Antonio Sierra

Octavio Olvera se abocó al análisis de las imágenes plasmadas por Patricia: atento a la labor que se le había encomendado, no se centró tan sólo en las fotografías de Infinitud, sino que también hizo alusión a la obra total de la almógrafa de Olga, título que se ha ganado a pulso persiguiendo con su cámara esos rasgos que delatan los giros más íntimos de su modelo.

Expositor con ejemplares de : "Infinitud"


Octavio mencionó una fotografía especialmente querida por Patricia: Flores en la ventana, cuya composición la hace especialmente atractiva a los ojos de quien la contempla.
Otro momento del acto. Foto: ©Antonio Sierra
Respecto a las fotos de Infinitud, Octavio supo ver en ellas su rasgo fundamental: la luz, una luz que trabaja para hacer de la figura de Olga el centro diáfano y espectacular de este libro.

Después, cada una de las progenitoras de este vástago llamado Infinitud tomamos la palabra para decir qué significaba para nosotros esta experiencia conjunta. Olga, con sus extraordinarias dotes de declamadora, leyó “Origen” y “Presos”, dos poemas que entre los diecinueve que conforman el libro, le son especialmente cercanos y terminó cantando, para deleite de la concurrencia y como sólo ella sabe hacerlo, “Mala entraña” y “Madrid”.

Olga, Patricia y Octavio Olvera. Foto: ©Antonio Sierra

 La velada terminó con un brindis en el magnífico hall del edificio donde pudimos departir con los numerosos asistentes al evento y comentar con ellos los pormenores de esta empresa que tres mujeres en sintonía perfecta llevaron a término poniendo en ella alma vida y corazón.

Público asistente al acto.©Antonio Sierra

 Algo más que Añadir...
Lourdes Franco Bagnouls, Catedrática, artista y sobre todo
gran amiga y persona, todo aderezado con la humildad de
los grandes
 Olga María Ramos
 "Es lógico que la Doctora Franco, eluda hablar de sí misma ya que se trata de una persona humilde y yo añado, tan humilde como interesante.


Uno de los presentadores del libro se preguntaba cómo había sido posible que con un océano de por en medio se hubiera creado un libro que por su contenido indicaba una unión tan perfecta que sólo podía darse por la proximidad.
Pero no fue así: De Madrid emprendía vuelo una “almografía” (así se me ocurrió definir las fotos de Patricia) y delicadamente llegaba a México para inspirar a Lourdes. A los pocos días, llegaba de vuelta un poema perfecto que encajaba extraordinariamente con la imagen enviada.
Un poema siempre distinto en su tratamiento".




Patricia A. LLaneza, fotógrafa por encima de  todo capta una nueva Almografía
de nuestra Olga María. Quizás esta instantánea vuelva a inspirar a Lourdes Franco
en un nuevo y extraordinario poema y tengamos muchas más "Infinitudes". 
Foto: ©Antonio Sierra
Mis palabras se quedan escasas para calificar el valor de estos poemas por lo que, en cuanto lleguen a mis manos definiciones más eruditas como las vertidas en la presentación por Pável Granados y Octavio Olvera, pediré a nuestra querida Mar (alma mater de este blog que con tanto acierto y sensibilidad enriquece y da forma a los textos que le envío) que sean publicadas"
Olga María, Patricia y Lourdes con unos amigos tras finalizar el acto
de presentación de "INFINITUD".
©Antonio Sierra
En próximas entradas iremos conociendo algunos de los poemas y fotografías que forman parte de "INFINITUD", ¿Verdad que ya lo estáis deseando?