Diseño del blog y montaje de imágenes/ fotografias y videos : Mar Buelga. Textos: Olga María Ramos y colaborador@s
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miércoles, 11 de septiembre de 2019

GLOSA POÉTICA A OLGA MARÍA RAMOS





Hace un tiempo, le propuse a mi amigo Pepe Iglesias Benítez, poeta, escritor, crítico literario y actual presidente del Hogar extremeño de Madrid, dar una  charla cantada sobre mis padres, es decir, sobre mi "denominación de origen". 




Comenzaba el verano y acudí, acompañada por el Maestro Alberto Lebrato mi pianista pacense heredado, a cumplir ese deseo. Esta fue la poética presentación que, de mi relato cantado, hizo el Presidente del Hogar.
No pude tener mejor embajador. 
Muchas gracias


Pepe Iglesias Benítez

Cuando canta Olga María, 
la sala se llena de ensueños y sonrisas.



Cuando canta Olga María, el violín de su madre le despierta gorriones en las venas, en la voz le tiembla un duende que nos guiña un ojo y en el aire resucita un local de la calle de la Palma, donde todo el arte, toda la inocencia y toda la picardía tuvieron su acomodo. 




Cuando canta Olga María, se llenan de luz los escenarios del mundo, brillan los ojos siguiendo la estela de una mariposa de seda y de color, una mariposa con forma de mantón de Manila, que ayer comprara en una almoneda y que ahora, en un vuelo de rosas bordadas deja en el espacio un reguero de polvo de oro, antes de ceñirse, pliegue a pliegue y fleco a fleco, a su cuerpo de diva, a su cuerpo de reina. 




Cuando canta Olga se llenan de luz los escenarios, sí, pero esta noche nosotros vamos a hacer un escenario de nuestro corazón y en él va a entrar hecha verso, hecha poesía, la hija del cuplé, la cupletista y cupletóloga, la amiga entrañable de todos... 




Con ustedes: Olga María Ramos. 

José Iglesias Benítez                                       
Hogar extremeño de Madrid


"Canta, canta guitarra, canta guitarra mía..."
(Música de Ortíz de Villajos, Letra de Jofre y Bolaños)
Almografía de Patricia Llaneza
                    
                     CONTRATACIÓN E INFORMACIÓN:           

REPORTAJES GRÁFICOS EXTRAORDINARIOS


                                             



jueves, 7 de marzo de 2019

8 DE MARZO MUJER TRABAJADORA




DÍA DE LA MUJER TRABAJADORA
RECORDANDO A MI MADRE 
OLGA RAMOS


Esta es la transcripción del texto de la conferencia cantada  impartida el 8 de marzo 
de 2018 en el Auditorio Joan Manuel Serrat de Algete,  donde acudí invitada por la Concejalía de Cultura con motivo del centenario del nacimiento de Olga Ramos.  
En esta ocasión, además de lo que entonces canté a capella o con acompañamiento de piano,  he incluido grabaciones de otras intérpretes. 

En mis conferencias cantadas, explico la estrecha relación que hay entre la mujer y el cuplé; pero, quizás, lo más llamativo sea el hecho de que las cupletistas fueron de las primeras mujeres trabajadoras. 
En aquellos tiempos, la mujer tenía poco horizonte ya que, además de las tareas del hogar, sólo ejercían de modistillas


Amas de cría, enfermeras, planchadoras


pantaloneras(en el buen sentido de la palabra) y... ¡cupletistas!


¡Qué valientes! Haciendo oídos sordos al "qué dirán" subían al escenario, no sólo por vocación, sino para ayudar en al economía familiar, vamos, para aliviarse el hambre. 

En el cuplé las mujeres son protagonistas, no sólo como intérpretes, sino como las heroínas de sus letras. 
En los sentimentales o dramáticos siempre son las sufridoras: Mala entraña

Sarita Montiel

Nena, Acuérdate de mí, La Modistilla... 

Olga Ramos

Y en los frívolos y pícaros, ellas son las "Reinas del mambo": La chula tanguista, La llave, Señores ¡Venga alegría!...

Marujita Díaz

Las modistillas surgieron como la espuma y a los autores no se les pasó por alto dedicarles pasacalles tan chispeantes como Batallón de modistillas

Batallón de modistillas
de lo más retebonito
de lo más jacarandoso
que pasea por Madrid
Y ya estamos aprendiendo
 la instrucción con entusiasmo
deseando que se aprecie
nuestro garbo por ahí
1,2,3 ¡Ahora va bien!
1,2,3, Ahora va bien

Lilián de Celis

Atrevidas o reprimidas, todas surgían en los cuplés. Entonces ligar era complicado, las "carabinas" siempre estaban ojo avizor para espantar a los moscones (a mi abuela la llamaron "el lobo feroz"). Total que con tantos inconvenientes las chicas se iban de compras porque la mayoría de los dependientes eran chicos jóvenes y guapos. También se iban a merendar al Hotel Ritz

Olga Ramos

A medida que pasaban los años, surgieron otra profesiones. Las primeras taquimecas, armaron la revolución

Olga María Ramos

Y si su trabajo era después de una hora decente... no se libraban del cotilleo de las vecinas...
Hace dos noches al salir de la oficina
para marcharme a mi casa a descansar
me dijo un chulo muy postinero:
¡Oiga usté prenda 
¿Se la puede acompañar y convidar...?

Algunas trabajaban en la Fábrica de Tabaco del Portillo de Embajadores.


Recuerdo que mamá antes de cantar La Lola, decía: "La Lola, una real hembra de los años veinte. La primera mujer "sindicá", le llamaban el sindicato de la perra gorda, porque una perra gorda ponía el trabajador y otra el empresario". Luego, con retranca, añadía: "Las mujeres hemos adelantado mucho: ahora trabamos fuera de casa... y dentro".
¡Ay, LaLola! qué mujer tan madrileña... Se envolvía en su mantón para tapar sus penas.

Lina Morgan

MADRILEÑAS CURRANTAS

Sin duda, la mujer madrileña fue una curranta. Una de las imágenes más frecuentes era la de las violetera ofreciendo su humilde mercancía a la entrada de los teatros. 

OLGA RAMOS, GRAN TRABAJADORA

Hoy 8 de marzo en que homenajeamos a la mujer trabajadora, no he querido olvidar a mis colegas de la Belle Époque pero también a mi madre que firmó su primer contrato en el Cine Bilbao de Madrid a los 18 años y que se retiró a los 81 (le dio la vuelta al número) forzada por las circunstancia cuando le arrebataron su bello local. 


Olga Ramos, violinista y cupletista y su Cipri de sus entretelas, me dieron el privilegio de la vida y no me cabe la menor duda de que no fui un "accidente"  porque me concibieron en el amor... un amor irrompible que resistió el paso del tiempo y que aún debe de perdurará en el "palco celestial".  

Olga estuvo al pie del cañón y, prácticamente, sin vacaciones de lo que fui testigo. Trabajó incansablemente por amor a su arte y por los que la necesitaban: primero sus padres y hermanas y luego yo, no dudando ni un instante en inscribirme en el elitista Liceo Francés lo que fue criticado por más de uno ya que sus salarios del Café Universal no eran, precisamente, cuantiosos. 


Finalmente, trabajó por sus nietos ya que al separarme quedaron desprotegidos de cualquier ayuda paterna. 

En honor a ella, me despido con su última grabación que realizó a los 85 años y sin arrugas en la voz. Al piano nuestro gran pianista el maestro Pablo Jiménez. 



Video de Gonzalo Pérez Díaz-Alersi



ENTRADAS ESPECTACULO OLGA MARIA RAMOS EN EL TEATRO PROSPERIDAD
https://www.atrapalo.com/entradas/olga-maria-ramos-revista-y-cuple_e44538/

Si alguna de las fotografías incluidas ha de ser 
retirada, les rogamos nos lo comuniquen 




domingo, 24 de agosto de 2014

OLGA RAMOS, siempre en el recuerdo

El 25 de Agosto se cumplen 9 años de su partida pero el recuerdo de Olga Ramos sigue presente en el corazón de tantos que la conocieron. Como colaboradora habitual en la Revista Viajes y Turismo, este Blog comparte lo que para ella escribí La Ramos.
http://www.revistadeviajesyturismo.com/2014/08/16/olga-ramos-siempre-en-el-recuerdo/

Olga Ramos y su violín "El descanso de sus voz"


Reproducción de la placa de la calle que dedicaron a Olga Ramos en
su ciudad natal: Badajoz
Desde muy pequeña Olga Ramos destacó por su gracejo, entreteniendo a sus vecinos para los que organizaba actuaciones subida en un gran baúl que le servía de escenario “¡Papá quiero ser artista!” le decía una y otra vez a mi abuelo que harto de escucharla y para desanimarla le puso como condición que estudiara un instrumento.

Tenía 7 años. Un día llamaron a la puerta y mis abuelos se quedaron de piedra: allí estaba la pequeña Olga asida de la mano de un caballero que resultó ser un profesor del conservatorio. Un año más tarde ya estudiaba música en la capital Pacense porque Olga Ramos nació en Badajoz.


Con 11 años, la familia se trasladó a Madrid donde continuó sus estudios en el Real Conservatorio de Música teniendo como profesores a dos virtuosos: Don Antonio Fernández Bordas, a su vez alumno de Pablo Sarasate y Don Enrique Iniesta.
Al terminar su carrera de violín con Primer premio de música de cámara, Olga Ramos se convirtió en los años siguientes en figura imprescindible recorriendo toda España, por lo que el periodistas Emilio Romero la denominó “la peregrina de los viejos cafés con música”.

Olga con 18 años
Es en el Universal de Madrid, donde conoce a mi padre, Enrique Ramírez de Gamboa, compositor, poeta, arreglista e impecable intérprete de saxo, clarinete y bandoneón.


El gran Café Universal

Cipri y Olga y "La pequeña Olguita"

Enrique Ramírez de Gamboa
"El Cipri"
Mi padre queda fascinado y la conquista a golpe de verso.
Se casaron en la primavera de 1947.
los 8 meses nací yo y no porque fuera "ochomesina", si no porque, según me dijo mi madre, le vio tan bueno y enamorado que le dio un “adelanto”.
Permanecieron casi 20 años en aquel café… juntos, toda una vida.





En el "Universal" de Vigo, donde viajaban cada verano. A la derecha de la foto, la pequeña Olguita con su perrita
La orquesta cosechaba triunfos inenarrables que yo presencié desde muy pequeña. En cierta ocasión, y tras interpretar “La Alsaciana”, se acercó a mi madre un caballero que le preguntó: ¿Quién hace los arreglos, Olga? ,y ella, llena de orgullo le contestó: Mi marido, Enrique.
 Y entonces, el señor le dijo: Pues siendo cinco músicos, suenan ustedes como una sinfónica y quien se lo dice es Jacinto Guerrero.



En otra ocasión, Pablo Sorozabal, después de escuchar a mi madre tocar “Katiuska” con tal perfección y sentimiento que se “oía” la letra, sentenció: Olga debería dedicarse sólo al violín. Quizás tenía razón pero se hubiera perdido una singular cupletista que se reinventó el cuplé.

¿Les gustaría escucharla?, ¡Eso está hecho!. Escuchémosla en esta grabación en el Local de "Las noches del cuplé"



Pero volvamos al pasado. Estamos a finales de los 50, un nuevo invento iba a cambiar las cosas. Había llegado la televisión y a las orquestas de los cafés las suplantó la “caja tonta”. Fueron tiempos duros.
La ancha acera frente al entonces Palacio de Gobernación, se convirtió en punto de encuentro de aquellos músicos en paro; la acera acabó llamándose: “la acera del hambre”.

Afortunadamente, el empresario del Café Varela les contrató y junto a Magda Martín, su pianista de toda la vida formaron:  El trío OLGA.



Allí permanecieron tres años en un ambiente bohemio e intelectual ya que a ese café acudían poetas y escritores como Álvaro Retana, Serrano Anguita, Alberto Insúa, Martínez Remis…
Pero el Varela cerró para ser convertido en una cafetería ¡Qué sacrilegio!
Mis padres fueron grandes músicos pero de ello no hay grabaciones ni constancia gráfica, pero las cosas iban a cambiar.

Aunque, quizás por obra y arte del cine, podamos ver a nuestra Olga en movimiento en el año 1958, ya que fue la elegida para poner la música a una de las escenas de la película: El Pisito de Marco Ferreri e Isidoro M. Ferry . Y, ¡Qué música! nada más y nada menos que: "El Danubio Azul".
Son unos minutos, pero, señoras y señores... ¡¡!Qué minutos!!

 


En 1968 Olga Ramos, con 50 espléndidos años, debuta en un local de Madrid llamado El último cuplé.
"El último cuplé" pasó a llamarse: "Las noches del cuplé
de Olga Ramos", convirtiéndose en visita obligada
para los visitantes y habitantes de Madrid.
Desgraciadamente los especuladores no eran fans
del cuplé y el buen gusto.

 El público descubre una nueva forma de cantar el bello género y la televisión, que años antes había sido tan negativa, se convierte en su aliada y Olga alcanza en su alegre otoño, la popularidad que hubiera merecido cuando era una espléndida y joven mujer.


Y llegó el tiempo de los reconocimientos.
Estos son sus premios y distinciones más importantes: El ya mencionado Premio de Primera Clase en Violín, Medalla de Madrid al Mérito Artístico, Medalla del Trabajo, Medalla de Agustín Lara, una Calle en Badajoz, una glorieta en Madrid y una placa en la Fachada del edificio donde estuvo el Café Universal en la Puerta del Sol madrileña.



Veámos a Olga Ramos recogiendo la Medalla al trabajo.

 El 25 de Agosto se cumplen 9 años de su partida pero Olga Ramos sigue en nuestro recuerdo


martes, 28 de enero de 2014

EL CIPRI, 26 años sin tí

                     
Enrique Ramírez de Gamboa "El Cipri"
             
                                                             "29 de enero
                                                             será fecha imborrable
                                                             porque se fue mi padre
                                                             para no regresar…

Este es un fragmento de mi primer poema, primero de otros muchos, que escribí la madrugada que murió mi padre. Fue un impulso irrefrenable el que me llevó a plasmar en una cuartilla mis sentimientos.

 El 29 de enero de 1988 Enrique Ramírez de Gamboa, El Cipri, falleció y se fue de puntillas, como había vivido toda su vida.

Veámosle en sus últimos años en este reportaje emitido en televisión... 



Conmemoraré su recuerdo haciendo pública una carta a la que he llamado “SECRETO DE CONFESIÓN” y que remití a mis hijos el pasado diciembre.
Enrique Ramírez de Gamboa a través
del dibujo de su hija Olga



EL ABUELO ENRIQUE

Lo que vais a leer ha permanecido en mi intimidad y no por avergonzarme, si no por haber esperado a que llegara el momento oportuno.
Nadie le regaló nada al abuelo por eso cuando os tuvo como nietos se sintió muy orgulloso. El abuelo fue un hombre bueno, aunque de pequeño le llamaban "el terror del barrio".

Su historia la conocéis, más o menos, pero voy a tratar de recordar algunas cosas que, quizás, hayan caído en el olvido o que nunca supisteis.
Vuestra bisabuela paterna Patrocinio Ramírez de Gamboa era una señorita bien, hija de un alto mando de la Guardia Civil de Valdemoro (a Valdemoro le llaman “la fábrica de Guardias Civiles” porque allí está una de las escuelas de formación más importantes de España de la llamada “Benemérita”).
 Era terrateniente y la familia tenía una gran fortuna en tierras

AMOR PROHIBIDO

Patrocinio se enamoró de alguien que no le convenía, sus padres le advirtieron una y otra vez que aquel pretendiente era un bala perdida, que iba por su dinero pero ella estaba enamorada y no atendía a razones. Entonces, y más en aquel ambiente tan severo, desobedecer era castigado con medidas muy duras así que cuando Patrocinio decidió dejar a su familia y seguir a aquel seductor, la desheredaron.
Así eran las cosas. Patrocinio se había llevado algunas joyas y llegó a Madrid.
Antonia Benito, la hermana del Cipri, con tan solo 16
años, al poco de fallecer su madre
Tuvo una hija a la que puso Antonia (la tía Antonia). Ojos azules, rubia (quizás se parecía a aquel padre que le dio su apellido: Benito).
Desconozco si murió o la abandonó, pero el caso es que vuestra bisabuela se quedó sola en Madrid, sin las joyas que fueron a parar a manos de aquel individuo.
 En aquella época, a las niñas las educaban para el matrimonio, enseñándole (según el nivel) a tocar el piano, a coser, bordar… Su habilidad con la aguja la permitió aspirar a modistilla en un taller de costura.
 Con los escasos ahorros, se compró una máquina de coser para llevarse labor a casa.
Chicas tocando el piano. Renoir.
Refleja las costumbres destinadas para las chicas en la
época

 LA INCÓGNITA

Antonia Benito… Enrique Ramírez de Gamboa… dos hermanos de distinto apellido. Esto era algo que, cuando ya fui más mayor, siempre me llamó la atención. No pregunté y me quedé con la sospecha que mi padre y mi tía eran sólo hermanos de madre. No recuerdo cuantos años se llevaban, puede que 3 o 4.
El abuelo siempre sintió un enorme cariño y agradecimiento hacia su madre (os confieso que he tardado muchos años en comprenderlo)
¿Cómo es posible, siendo como era, tan fría con él?
Vamos a ponernos en tiempo y circunstancias: Una mujer joven, sola en una gran ciudad (seguramente muy inhóspita), sin dinero y de nuevo embarazada.
 Lo “normal” hubiera sido dejar al nuevo hijo en la inclusa.
Ved esta imagen: las monjitas están frente al torno que era como una ventana con una plataforma giratoria. Una parte daba a la calle en donde se podía leer:
 “ABANDONADO DE MIS PADRES LA CARIDAD ME RECOJA”


Calle de Amaniel, donde estaba situada la inclusa a principios
del siglo XX
Muchas mujeres cosían para ganarse la vida en aquel
viejo Madrid
Y la otra, a una sala parecida a la que veis donde las monjitas recogían al niño abandonado. Pues bien, por esa decisión de mi abuela de quedarse con Enrique, mi padre la adoraba.
También había admiración… Seguramente el recuerdo de aquella joven mujer encorvada sobre la máquina de coser hasta altas horas de la madrugada…
¡Cuantas veces no se dormirían los hermanos con el machacón sonido del tacataca tacataca!

Patrocinio adquirió fama de buena costurera y la reclamaron de otro taller más elegante.
Cuenta el abuelo que allí se vestía La Fornarina…



Aquí podemos ver y escuchar al propio Enrique, contando esta anécdota en el mítico programa: Un, dos, tres de Chicho Ibañez Serrador.




Consuelo Bello, "La Fornarina"

EL SEÑOR LEONARDO Y SU PARIENTA

 Durante la primera infancia, la bisabuela dejaba al niño al cuidado de un matrimonio (La señá Juana y el señor Leonardo) que vivían en la Costanilla de San Vicente (al lado del cuplé).
Allí lo llevaba el lunes y lo recogía el domingo.

El rey Eduardo VII en su niñez,
Por Winterhalter (1846), Quizás así
como un pequeño príncipe "entregaba"
la madre trabajadora al pequeño Enrique
cada semana.
El pequeño Enrique iba como un pirulí de la Habana: traje de marinerito impecable y un par de zapatos relucientes que, en cuanto mi abuela desaparecía, la pareja pignoraba en la cercana casa de empeño. El dinerito servía para saciar su adicción al vinillo.

El sábado, cobrado el jornal, los despignoraban (desempeñaban) y recuperaban los zapatos que nunca envejecían, circunstancia que debió de intrigar a Patrocinio.
Simplemente y tanto a la vez:
Un molinito de papel


Las carencias de mi padre eran muchas: estrecheces económicas, falta de caricias o de juguetes. En cierta ocasión, el señor Leonardo le regaló un molinito de papel.
Aquel sería su primer juguete (los otros ya se los fabricaba él que siempre fue muy habilidoso). Pues aún haciéndole mucha ilusión, al ver a un pequeño gitanito que miraba con ansía el colorido molinete, el abuelo se lo dio ¿Y qué hizo aquel hombretón? Pues le agradó el rasgo y le compró otro.

A todo esto, sin freno, sin colegio, y casi todo el día en la calle, mi padre se convirtió en “el terror del barrio”. Sus travesuras eran famosas y las peleas de cantos rodados, temibles.

Niños jugando en la calle
En más de una ocasión, vuestra bisabuela Patrocinio tuvo que hacer frente a la rotura de un escaparate y entonces, en medio de la indignación, sentenciaba: “¡Ojalá te hubiese dejado en la inclusa!”
Pues bien, lo que para nosotros es una crueldad, para mi padre era un acto de amor… Y si lo pensamos un poco, eso es lo que era…
Rosaleda del Retiro
Pero rebobinemos: Antonia Benito… Enrique Ramírez de Gamboa…
El padre de Antonia, más o menos sabemos quién era pero ¿el del abuelo?
En las nebulosas del deseo o de la realidad, Enrique recordaba esta escena que le contó a la yaya. “Un día, mi madre me llevó a un parque.

Quedan tantas interrogantes en torno al origen
del padre del Cipri...
Allí espera un caballero muy elegante, de abrigo y sombrero grises, barba recortada y bigotes retorcidos. Cuando estuvimos frente a él, mi madre me dijo: Este es tu padre” ¡Y ya está…!
No hay más pistas. Tenemos un eslabón perdido
¿Fue un amor prohibido? Sin duda ¿Quizás un aristócrata? ¿Un financiero? ¿Un poeta?
Nunca lo sabremos. Lo cierto es que la vida del abuelo no fue fácil.

 Una tarde, tendría 8 o 9 años, dibujaba al carboncillo sobre la acera al rey Don Alfonso XIII y el parecido era tal que se había formado en derredor un círculo muy nutrido de curiosos.
Esto debió de llamar la atención del pasajero de un coche que mandó parar el vehículo.
Alfonso XIII

Conde de Romanones
El conde de Romanones, pues este era el caballero en cuestión, se acercó y tras observar el dibujo, sacó una tarjeta de su bolsillo y se la extendió al pequeño Enrique mientras decía: “Dile a tus padres que vengan a verme”

Aquella tarjeta se quedó en el cajón de los hilos de la máquina de coser. ¿Quién sabe qué hubiera sido de su vida si su madre hubiera tenido en cuenta aquella tarjeta?
Pero el destino estaba marcado porque todo hubiera sido tan diferente que seguramente no hubiese conocido a vuestra abuela en la orquesta del Café Universal y yo no estaría aquí contándoos estas cosas…

El Cipri y Olga pareja feliz y musical

Y hablando de "La yaya", creo que es el momento oportuno de que escuchéis una de las más maravillosas creaciones del "Cipri", dedicada precisamente a Olga Ramos... La yaya 





 Un viernes 13, fatídica fecha, Patrocinio murió del corazón. Tenía 41 años y sus últimas palabras fueron: “mis hijos… mis hijos…
 Pero mejor dejaré que sea él mismo quien relate lo acontecido aquel día:

Ilustración del propio "Cipri" para
ilustrar la primera parte de aquel fatal día, perteneciente
a "El Madrid que conocí" de la que fue autor
 “Aquel fue un día fatal para mí. Acababa de darme un varetazo el boyero de una carreta que puse a andar mientras él descansaba, según costumbre, en la taberna del Tío Jacinto (situada frente a la finca número 17 de Conde Duque) cuando, el portero de la casa 50 a la que nos acabábamos de mudar, dándome un fuerte tirón de orejas, me dijo: -¡Anda a tu casa, so golfo, que tu madre se está muriendo! 
Así fue, en efecto; el martes 13 de septiembre de 1919, a causa de la secuela que nos había dejado en herencia, la primera guerra mundial falleció mi madre de un ataque al corazón… 
 Entré cuando exhalaba el último suspiro; cuando, con voz velada, susurraba: “¡Mis hijos!” 
Y nos quedamos solos en el fragor propicio de ruina y desamparo de aquel mundo cochino Y fuimos separados por causa del destino; y tú fuiste ultrajada y yo envilecido Por eso cuando escucho noticias de un suicidio de aquel que deja el mundo me siento compasivo

 E. R. DE G.

Y terminamos con este bolero de Enrique Ramírez de Gamboa, con arreglos musicales suyos y que canta su querida esposa, Olga Ramos, en donde podemos escucharle tocar el saxo.



Si queréis conocer más sobre el Cipri y sus vivencias, no dejéis de visitar el blog: (Haz click sobre el enlace)
El madrid que vivió el Cipri
Basado en su libro: "El Madrid que conocí" ("Relatos de un ex-golfillo")