Diseño del blog y montaje de imágenes/ fotografias y videos : Mar Buelga. Textos: Olga María Ramos y colaborador@s
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sábado, 6 de julio de 2013

LA ENTREGA DE LA ANTENA DE PLATA A OLGA MARÍA RAMOS.

Queridos bloguer@s tod@s como informabamos brevemente en nuestra anterior entrada, el pasado jueves, le fue entregada a nuestra Olga María la Antena de plata en la Categoría de espectáculos por parte de la Academia de la radio y televisión de Madrid.
Quiso la casualidad que nuestra amiga y colaboradora mexicana Lourdes Franco Bagnouls se encuentre pasando unos días en "Los madriles" y quiso también que tuvieramos la suerte de que asistiera al acto y escribiera esta maravillosa crónica para nuestro blog. ¡Gracias, Lourdes!
Y sin más... "LA CRÓNICA"


LA ENTREGA DE LA ANTENA DE PLATA A OLGA MARÍA RAMOS

Olga María en el "Photocall" a su llegada al evento. ©LLaneza Photo
 De visita por Madrid he tenido la inmensa suerte de poder asistir queridos Olgadictos del mundo− a la entrega del importante galardón Antena de Plata, que la Federación de Asociaciones de Radio y Televisión de la Ciudad de Madrid ha entregado a los miembros más destacados en los rubros de radio, televisión y espectáculos el pasado 4 de julio. Entre los premiados estaba, nuestra querida Olga María Ramos, quien fue galardonada por el mejor espectáculo del año 2012 de acuerdo con el criterio emitido por un jurado objetivo e imparcial formado por especialistas en la materia.

Luis Gonzaga Urbina
El famoso cronista mexicano del siglo pasado: Luis G. Urbina, decía de sí mismo reflexionando sobre su quehacer como cronista: No sé si habrá todavía por esos mundos, locos tan inútiles como yo (se refería precisamente a aquéllos que como él vivían del oficio del periodismo escrito). En estos rasgos noto que soy un retrasado, un superviviente de mi época, y que gusto por un añejo prurito de literaturizar las cosas. Ante tamaños anacronismos, siento que dentro de mí hay un provinciano de la América española, sentimental y soñador, lunático por temperamento y extravagante por contagio.



 
Yo, como él, también soy “una provinciana de la América española, sentimental y soñadora, lunática por temperamento” y esa locura me ha llevado –en estos tiempos que corren− al cuplé, a las grandes cupletistas y entre ellas, a la mejor de todas las que aún pisan este planeta azul: Olga María Ramos. Por esa razón ha significado para mí un gran motivo de orgullo y gozo sin igual el premio que le ha sido otorgado a Olga María. Y como el oficio de cronista también me lleva a “literaturizar” como bien dijo Urbina, “literaturicemos”. Era una noche cálida del mes de julio, Madrid bullía; la algarabía se había lanzado a la calle y el mundo vagaba por terrazas y bares, plazas y calles, mientras, en el Auditorio Joaquín Rodrigo del Centro Eduardo Úrculo, una serie de preciosas estatuillas perfectamente ordenadas sobre una mesa esperaban pacientemente su turno para brillar en el escenario en manos de sus orgullosos nuevos dueños.

Antenas de plata.

Y, tras la entrega de los galardones de radio, llegó el momento tan esperado por los admiradores y amigos de Olga María Ramos que ocupábamos una decena de butacas a la mitad del teatro: El ex-alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, personaje muy apreciado por la comunidad de la Villa y Corte, fue el encargado de entregar en las manos de nuestra Olga la preciada estatuilla.

Olga María y el ex-alcalde de Madrid José María Álvarez del Manzano ©LLaneza Photo

Se le veía en el rostro la satisfacción con que lo hacía, mientras que las facciones de la homenajeada mostraban sí, la alegría que la embargaba, pero también la adusta serenidad del que sabe, a ciencia cierta, que el esfuerzo vertido con responsabilidad y amor, con profesionalismo y entrega habrá de recibir siempre, tarde o temprano, el reconocimiento público.
"No vengo sola, vengo con el cuplé, como dijo mi amigo Ángel del Rio, yo soy "la hija del cuplé". ©LLaneza Photo
Olga María, de suyo ecuánime y ponderada, consciente de su valía, pero incapaz de alardear de ella, agradeció la distinción que se le brindaba externando una verdad como un templo: Ella, no estaba sola, acudía de la mano del cuplé, ese género que ha defendido con pasión por España entera y por las América española. Aquejada de una terrible afonía causada por un artero aire acondicionado que la traspasó por completo, hizo alarde de profesionalismo y con gran pundonor entonó nada menos que “La Violetera” ese cuplé entrañable que hiciera suyo Raquel Meller.

Con su cestillo de violetas y su "Antena de Plata" ©LLaneza Photo
Olga María y Álvarez del Manzano.©LLaneza Photo
Se bajó del escenario, repartió ramitos de flores, prodigó sonrisas; un personaje muy querido para ella: don Ángel del Río quien la bautizara como “La hija del cuplé” recibió su cálida deferencia, y con la maestría que la caracteriza, modeló aquel cuplé, lo elevó hasta la cima de sus pianísimos, lo volvió etéreo, como las “golondrinas que van piando, que van piando”; el público “sintió” a través de la emoción que le transmitió Olga el tenue aroma de violetas que impregnó el teatro entero. Entre los asistentes, dos y hasta tres generaciones diferentes sonreían, los ojos brillaban, los torsos se inclinaban buscando la figura de Olga entre las filas del patio de butacas y al final…el aplauso cerrado y unánime no se hizo esperar. Una vez más, la estirpe de Olga Ramos había triunfado.




"Pichi"©LLaneza Photo
Un momento del espectáculo. ©LLaneza Photo

Salimos precipitadamente de aquel recinto porque a Olga, conmovida siempre por el dolor ajeno, la esperaban en el cine Callao donde actuaría en una función benéfica para FAMMA (Asociación de Ayuda a Minusválidos de la Comunidad de Madrid). Sorteando un festival del orgullo gay que tenía lugar por ahí cerca, llegamos apresuradamente al evento.


Olga cantó dos canciones haciendo play back pues temía que la voz la traicionase, sin embargo, le aclaró al público que cantaría así; pero como ella es una valiente que no se arredra ante nada, decidió que “La Violetera” no podía cantarla de esa manera y con la garganta casi cerrada, entonó aquel cuplé que, junto con “Nena”, constituye una de sus mayores creaciones; entonces el milagro se produjo: la voz salió impoluta, clara, diáfana, dueña de todas sus modulaciones, en una palabra…perfecta; el público sensible respondió sin duda al pundonor y a la valentía de la intérprete quien recibió una cerrada ovación que destilaba admiración
y cariño.

                       
Los nardos ©LLaneza Photo
Olga María Ramos había demostrado una vez más no sólo que es la digna heredera de un portento como lo fue su madre: Olga Ramos, sino que por sí misma es y será sin duda y por mucho tiempo la reina del cuplé.

                     Todos los participantes en la gala de FAMMA.©Llaneza Photo
Un hecho, sin embargo, empañó aquel día pleno de satisfacciones: al llegar a casa, Olga se percató de que la estatuilla tan preciada había desaparecido de su maleta.
El disgusto y la desolación fueron rotundos; demasiado tarde para llamar a nadie, una noche en blanco esperando que llegase el nuevo día para hacer indagaciones, para denunciar, en caso necesario. Por fortuna todo se solucionó, la estatuilla, que había sido llevada al escenario sin aviso previo a la cupletista, se quedó abandonada en algún lugar de aquel espacio y hoy, por fortuna, será rescatada y ocupará un lugar especial entre los trofeos de su dueña. ¿Ves querido lector de este blog, cómo el oficio de un loco narrador de eventos aún puede, en este siglo de la tecnología, despertar a través de la palabra la imaginación y la sensibilidad de quien la recibe? ¿Ves cómo la pluma de un cronista ha traído hasta ti el sonido exacto del corazón de Olga latiendo al unísono del de su público? ¿Ves, finalmente, cómo en torno a ti el aire se ha impregnado de violetas?
¡!! ENHORABUENA OLGA MARÍA!!!

martes, 18 de junio de 2013

Las noches del cuplé. Reflexión desde México

Tras escucharme el relato sobre el final de Las Noches del Cuplé en el programa Es amor y posteriormente leer el texto que incluimos en este mismo blog en pasado 13 de junio, nuestra amiga y colaboradora mexicana Lourdes Franco Bagnouls me ha enviado esta interesante reflexión que, con su autorización, publicamos.

Cartel anunciador de Las Noches del cuplé de Olga Ramos


                      

  Las noches del cuplé. Reflexión

 Einstein demostró, gracias a la genialidad que lo caracterizaba, que existe una ley fundamental que rige el universo: la relatividad. Gracias a esta ley, podemos respirar con la tranquilidad que nos da el pensar que nada es definitivo y todo, en cambio, es perfectible de modificación ya que en su naturaleza misma está su indefinición.

Einstein
Platón
 De tal modo, el espacio y el tiempo también son relativos. Platón, por su parte, hablaba de la existencia de este mundo y el de las ideas; a saber: todo lo que en este mundo existe es sólo la concreción de una idea; así, todas las mesas que en el mundo existen, ya sean de una pata o de cuatro, o de seis, cuadradas o redondas u ovaladas, de madera, de metal o de cristal, todas, sin excepción, responden a una idea general “mesa” que existe en ese universo del que provienen todos los conceptos que se materializan en éste.

 Por otro lado, el filósofo griego plantea el Mito de la Caverna que explica la limitación que el hombre vive frente a la realidad: Dos hombres, desde su nacimiento, vivieron encadenados a la entrada de una caverna, volteados hacia la pared interior de la misma y con una fogata a sus espaldas. Frente a la caverna pasaba la vida: eventos naturales, hombres y animales; los habitantes sólo veían sombras que se proyectaban como en una pantalla en el muro interior de la caverna. Un día uno de los hombres logró zafarse y entonces descubrió que aquello que él pensaba que era la realidad era sólo un sucedáneo de ésta, que la realidad tenía colores y contornos y texturas que nunca había imaginado. Nosotros somos esos hombres encadenados de cara a una pared de roca, sólo percibimos una mínima parte de la realidad que nos circunda.


En este contexto, ¿por qué no imaginar que ese local de la calle de la Palma, con todo su atractivo y con toda su nostalgia; con su pianola y sus espejos y sus luminarias y su púlpito; con sus cupletistas pintadas sobre el muro y las mágicas notas del violín de doña Olga fue —a pesar de toda la riqueza de su significado— apenas una ligera pincelada del auténtico templo del cuplé que existe en el reino de las
ideas.

Olga María, y las cupletistas del telón. ©Mar Buelga 2011


                         


¿Qué nos impide pensar en que un día, siguiendo a Einstein, lograremos viajar en el tiempo, que como todo, es relativo, y podamos hallar impoluto, intocado, inalienable aquel recinto donde las notas de un chotis impriman el garbo y el donaire de un Madrid auténticamente castizo; un Madrid con rostro y con mantón de Manila, chulapo y pinturero que sea la evocación de un espacio eternamente cobijado en el alma no sólo de los habitantes de la Villa y Corte, sino de todos aquellos que sientan a Madrid como algo vivo dentro de sus corazones.

Las noches del cuplé


Ilustracion para Marianela de una de las primeras
 ediciones
Ese día glorioso en el que podamos regresar al tiempo de Las noches del cuplé, retornaremos, alborozados al tiempo de los pañuelos y las gorrillas, de las noches de verbena y de los boticarios enamoradizos, de las tragedias resguardadas tras las puertas de una Fortunata o de una Marianela.









La picardía volverá a ser inteligente, la sensualidad, cándida, el dolor, auténtico, el donaire, natural. Ese día, la Mariblanca rendirá su amor sin cortapisas al enamorado reloj de la Puerta del Sol y la calle Mayor se engalanará con sombreros de pluma y trajes con miriñaque.

Ilustración para La Mariblanca. ©Mar Buelga 2010
Escuchemos la bella mazurca en la voz de Olga Ramos

                          

Las noches del cuplé no representa un pasado evocador que se constriñe a una sensación de calor experimentada dentro del alma de quienes pisaron su suelo, se deleitaron con su comida, o rieron y cantaron a coro con Las Olgas el estribillo de algún cuplé; Las noches del cuplé es una asignatura pendiente en la historia de la capital española.


Escuchemos a Las Olgas interpretando La Violetera sobre una de las escenas de la película de Chaplin: 
"Luces de la ciudad"

                       

Sus políticos, príncipes, artistas y empresarios tienen una deuda de justicia con la heredera de ese reino. Madrid, volverá a ser Madrid cuando el espíritu del cuplé, el del Cipri, el de doña Olga, y el de tantas y tantas mujeres que entregaron al género la fragilidad de sus vidas, como la Fornarina, encuentren un espacio ajeno a las veleidades del tiempo donde volver a lucir plumas y abanicos, donde expresar en notas la hondura de un carácter, la fuerza de una pasión, el motor de una vida.

Olga Ramos y su violín. "El descanso de su voz"

Ese día Madrid habrá cubierto una deuda de amor que aún tiene pendiente porque Las noches del cuplé le entregó todo y él, taimado, ha respondido con el más ominoso de los silencios.


                             


Y para despedirnos que mejor que escuchar el galop : Las noches del cuplé de Olga Ramos, con el que "Las Olgas" terminaban cada día  su función en el desaparecido local, en este caso desde el escenario de Las Vistillas. 

                           

jueves, 13 de junio de 2013

Y un 14 de junio, a Madrid se le paró el corazón...



AL DESAPARECER LAS NOCHES DEL CUPLÉ, A MADRID SE LE PARÓ SU VIEJO CORAZÓN

(Ángel del Río, Cronista Oficial de la Villa de Madrid)
Así se expresaba este conocido periodista cuando supo del cierre del local donde durante 32 años, Olga Ramos ofreció el mejor decir del cuplé y el más fino casticismo.

Con la Infanta Elena y el principe Felipe
Las Olgas y el nobel Ochoa
 Las Noches del cuplé de la calle de la Palma se convirtió en un referente para los madrileños y visitantes de la ciudad. Los que tuvieron la oportunidad de conocerlo, saben de lo que hablo.




Amor, humor, evocación, ilusión... eso era Las noches del cuplé
 Los que ahora van a descubrirlo, quizás también se pregunten cómo una ciudad puede permanecer insensible y no hacer nada para impedir lo que ahora os voy a relatar A las Noches del cuplé acudió a lo largo de esos años la crème de la crème: Desde Severo Ochoa a Plácido Domingo, pasando por Lola Flores, Carmen Sevilla, Libertad Lamarque, Lola Beltrán, Don Juan de Borbón, sus nietos Doña Elena y Don Felipe que fue a celebrar su 23 cumpleaños con su novia de entonces, Isabel Sartorius, políticos de todas las ideas como Barranco o Manzano, Presidentes autonómicos, embajadores, empresarios y artistas… todo el mundo acudía a lo que llamábamos “El túnel del tiempo”.

Fachada de Las Noches del Cuplé

Pilar Franco
Con tan sólo entrar al vestíbulo, ya estabas en la “belle époque” Era un espacio muy mágico; recuerdo una noche a Doña Victoria Kent, jefa de Prisiones en tiempo de la república, sentada a un lado del escenario y en el otro a Doña Pilar Franco, hermana el antiguo Jefe del Estado.

La velada transcurrió “en amor y compaña” puesto que lo que las había convocado a ambas había sido el arte inigualable de Olga Ramos. Mi madre, al ir a cantar el Pichi, le preguntó a la señora Kent: Perdón Doña Victoria ¿Le importa que la nombre en este chótis? -Al contrario he venido a escuchártelo, Olga, sé que tú nunca lo censuraste. Y es que la absurda censura había convertido a Victoria Kent en Un pollito bien.
Victoria Kent en 1985

Pero volviendo al fatídico cierre, es cierto que fue un gran golpe para todos pero especialmente para mi madre. Algún tiempo después se lamentaba: “¡Tantos años luchando por Madrid y me voy por la puerta de atrás…!”
Imaginen que en Buenos Aires hay un único lugar donde se ofrece tango (y de calidad) y lo borran del mapa. ¿A que es tan impensable como que en México no se escuchasen mariachis o en Viena valses?



 Una vez en antecedentes de la desaparición del local, vean lo que al respecto escribí sobre aquellos últimos tiempos en Las Noches del Cuplé y que titulé: “El depredador, una historia para no dormir” A principios del 99 apareció el depredador. Entró en nuestro querido local avasallando, era lo que se conoce como un “especialista en desahucios”. Por sus fauces lanzaba amenazas aterradoras. Nos vapuleó, acorraló, asedió y, finalmente, nos venció. Su actitud no se ceñía al perfil de alguien que ejecutaba su trabajo, había crueldad…

Olga Ramos , momentos de felicidad en su viejo local

Ahora he sabido que era simple interés, interés económico, naturalmente. Ante la amenaza del cierre, conseguí que algunas personas de Gerencia de urbanismo, acudieran al local; días después tuvo lugar el encuentro. Junto a mis empleados-amigos preparé el escenario. Ahora quiero que cada uno de los que lean este relato, desde cualquier lugar del mundo, intenten visualizar lo que voy a describir: 

Partitura de Cuadros disolventes...
Una de tantas "residentes" en el local



Recostados en el respaldo del viejo diván del escenario, nuestros mejores mantones; sobre la pianola de finales del XIX, rejuvenecida por la ilusión, descansaba el fonógrafo centenario, las partituras irreemplazables: “La chica del 17”, “El Conde de Luxemburgo”, “La cumparsita”, “Candilejas”, “Fascinación”, “El Cipriano”, “La Revoltosa”, “Scherezade”, “Las tardes del Ritz”, “La Canción del olvido”; el violín francés de escuela italiana…




Olga y su violín francés de escuela italiana... 


Muchos de los objetos reposan en el Museo Olga Ramos, en la actualidad
Abanicos...
Frente a la pianola, la silla de la telefónica que tantas noches acogió a Fortunata; las candilejas que habían pertenecido a un paso de Semana Santa y que, de nuevo, cumplían su misión alumbrando con sus candiles aquel Templo del cuplé; en el centro del tablao, el atril de bruñido metal; en la pared lateral, los marcos labrados de bronce procedentes del Palacio del Duque de Osuna; el telón de fondo (en forma de gran abanico de 6 X3 metros) representando a unas cupletistas de coloridos trajes que, esperanzadas, miraban coquetas al respetable (no sabían que allí estaría el depredador) ¡Qué preciosa era aquella pintura realizada años atrás por los alumnos de la cercana Escuela de Artes y Oficios! El escenario era un ascua de luz dorada y cálida. Allí quedaba la parte material, aunque cada objeto tuviese para mí su propia alma.

    Las despedidas de Soltero/a del local...
 Fue el mejor escenario para las celebraciones
 La parte humana estaba en el salón: Mi madre, bellísima, octogenial y confiada, creyendo que sus méritos la permitirían conservar lo que ella llamaba su Reino; la vecina ciega del 4º que había nacido en esa casa y que no comprendía que los que habían jugado con ella de pequeña (los herederos que ahora nos echaban) podrían desalojarnos sin contemplaciones; los empleados -que como una piña nos rodeaban- oliéndose el desenlace fatal; mis tías, fiel matriarcado, que tampoco entendían nada “¡Con lo que Olga Ramos representa para Madrid…!”





                    


                           

Terminó la visita y la esperanza anidó de nuevo en mi corazón ¡Vana quimera!
Detalle de las vidrieras
Una mañana, con total impunidad, la propiedad derribó un tabique desde la escalera al interior, dejando nuestro local a merced de cualquiera que entrase por el portal; otra, apuntalaron el cafetín, que desapareció ante la piqueta; después, cortaron el agua del edificio (aunque no pudieron detener la acometida directa del Canal al local); más tarde, llenaron la salida de emergencia de hormigoneras, sacos de cemento, vigas y demás impedimentos, saltándose a la torera cualquier medida de seguridad. Aquello fue la puntilla. Yo no podía mantener un local abierto en esas condiciones y me rendí.


 Y nos llevamos los muebles…
 Las reliquias, las vidrieras, los lindos polichinelas
 las coquetas cupletistas, los cortinajes de seda,
 los trajes de las artistas, las místicas candilejas.
 Las lámparas, los espejos, la centenaria pianola,
 el pianillo sordo y viejo, el sofá, las dos farolas,
 los mantones, los plumajes, las rejas ajardinadas,
 las fotos de personajes que acudieron a la sala;
 las alfombras, la escalera y hasta un púlpito de bronce
 (que fue devuelto a una iglesia)
 Los diplomas, las vitrinas, la araña de aquel café...
 y las voces cristalinas de las damas del cuplé.


                                                                                     Olga María Ramos Junio 1.999

Aferrada al pasamanos... 
Recuerdos perdidos bajo la lluvia
Nuestra amiga la vecina ciega, resistió un año. Sola en el edificio, bajaba cada día a por agua a la Plaza del dos de Mayo. Aferrada al pasamanos de caoba, sorteaba como podía aquella escalera infernal, desconocida de tanto trasto acumulado. Aunque a lo largo de los años había memorizado cada escalón, no reconocía ahora todos los escollos pérfidamente preparados para derrotarla a ella también, lo que aconteció cuando, desde el tejado, dejaron al descubierto el techo. Sus muebles, sus queridos y valiosos muebles de finales del XIX se perdieron con la lluvia.




De aquel horror ya superado me quedó un insomnio pertinaz. La ilusión por cantar no me la arrebataron.
Olga María y su fiel gatito Piropo, en una de sus noches de insomnio,
herencia de aquel horror. Aprovecha las horas para trabajar por y para el cuplé.

SE CIERRA UNA PUERTA Y SE ABRE UNA VENTANA… AL CUPLÉ

Olga María Feliz en el Prosperidad, Las viejas cupletistas del telón, sonrieron de
nuevo junto a ella durante unos meses. Ahora descansan esperando un "tratamiento de belleza" restaurador.

 La casualidad o causalidad quiso que en junio, triste fecha para mi recuerdo, se produjera una alegre noticia: mi debut en el Pequeño Gran Teatro Prosperidad donde cada viernes recupero de alguna forma lo que fueron “Las Noches del Cuplé de Olga Ramos…

          


                           

Olga María junto a Ángel Cercós y Montse Martínez , dueños del Teatro Prosperidad
en el segundo aniversario de las actuaciones de la artista.
Y para celebrar y recordar aquí tenéis un chótis que le compuse a mi madre cuando aún actuaba en su local. Se titula, naturalmente, OLGA RAMOS

                 


sábado, 9 de febrero de 2013

ES TIEMPO DE RECORDAR... Y UNA RECETA MUY CARNAVALERA

El tiempo hace diluir el recuerdo de grandes artistas; no importa que hayan tenido una destacada trayectoria profesional. En este caso, encontrar su huella en Internet, sobre todo en youtube, ha sido tarea complicada, confío en nuestra querida Mar para que complete lo que yo he localizado.

Raquel Rodrigo
Una calle de La Habana en 1911
Pero ¿De quién hablamos? Nada menos que de la exquisita actriz y cantante lírica Raquel Rodrigo. Raquel Rodrigo vino a nacer en la Habana el 11 de Marzo de 1911.
 Sus padres, emigrados desde Galicia, habían cruzado el charco en pos de nuevas oportunidades pero cuando la pequeña contaba 10 años regresaron a España. Ya se le notaban modos de artista así que, en cuanto pudo, abandonó sus estudios para dedicarse al mundo de la farándula. Su debut cinematográfico tuvo lugar en 1.932 con la película “Carceleras”.




Carceleras 1932
Madre Alegría, otro de los trabajos de Raquel Rodrigo

Se da la circunstancia que esta fue la primera película hablada del cine español. Su bonita voz y elegante belleza cautivaron a Benito Perojo que la convirtió en su musa ofreciéndole el papel protagonista de “La verbena de la Paloma” que rodó junto al fantástico actor Miguel Ligero en 1.935.






 ¿Qué os parecería ver esta "joya" completa?, ¿Verdad que suena apetecible?, pues este es nuestro regalito de hoy. La verbena de la Paloma restaurada por la filmoteca nacional. ¡Esperamos que os guste!


                             


Dos de los carteles de la película rodada en 1935
Miguel Ligero con Charito Leonís y Raquel Rodrigo

 Un año más tarde estalla la guerra civil y la industria cinematográfica ha de buscar otros horizontes. En los estudios UFA de Berlín Benito Perojo la dirige nuevamente en “El barbero de Sevilla”.

Argumento coleccionable de la película

Vamos a escucharla en el aria “Una voce poco fa”


                            


Cartel de: EL rey que rabió

Más tarde, José Buch la dirigiría en su siguiente película: “El rey que rabió”, basada en la zarzuela del mismo nombre.
  Estamos en 1.939, la guerra termina y con el comienzo de una nueva era, Raquel ve como su exitosa carrera empieza a declinar. Entre 1.939 y 1.957 sólo rueda dos películas: “Extraño amanecer” bajo la dirección de Enrique Gómez en 1.947 y “La canción de la Malibrán” dirigida por Luis Escobar en 1.951.

Cartel de Extraño Amanecer

Cartel de la Canción de la Malibrán
Pese a haber ocupado un puesto relevante en el cine, sus contratos disminuyen y los papeles que le ofrecen son de poca importancia por lo que opta por retirarse.

Y a continuación nuestro descanso dominical con una receta muy "carnavalera" y que Mar nos brinda en esta ocasión:

LOS FRIXUELOS DE "LA LOLA"

Es este un postre o merienda típica del "Antroxu", que es como llamamos en Asturias al Carnaval.



 Receta para muuuuchos frixuelos, como para cuatro personas.
Y es además la que se hace en mi casa desde siempre.
En un bol profundo mezclamos medio litro de leche entera, tres huevos enteros (Clara y yema), un vaso grande de harina y una pizca de sal. Lo batimos todo hasta que nos quede una papilla muy finita, la dejamos reposar unos minutinos.

Mientras tanto ponemos a fuego lento una sartén en la que echaremos unas gotas de aceite (Puede ser de oliva o de girasol) que untaremos con la ayuda de un papel absorbente toda la superficie de la sartén.

A continuación , cuando el aceite ya está muy caliente, con un cucharón vamos echando la pasta en el sartén moviéndola hasta formar un círculo del tamaño del sartén.Cada frixuelo es aproximadamente un cucharón poco colmado.
¡¡¡Ojo!!!!, normalmente el primer “Frixuelo” se suele pegar, si esto sucede, se desecha y pasamos al segundo.

Cuando el “Frixuelo” (que es para los que nunca los hayáis probado es un “crep” muy finito) ya está comenzando a dorarse lo sacamos en un plato, normalmente los sacamos con la punta de los dedos ayudándonos con un tenedor. ¡Cuidado con no quemarse!.
Repetimos  esta operación, (echando el aceite con el papel) una y otra vez hasta terminar la pasta, y vamos colocando los frixuelos uno encima de otro en un plato.
Una vez que terminamos la receta, echamos azúcar en la “pila” de frixuelos (hay quien le echa además canela) y vamos enrollándolos en forma de tubo para comerlos o en forma de pañuelo.

Algunos cocineros y amas de casa le añaden anís o ralladura de limón a esta receta. Esto va en gustos.
También se pueden rellenar con chocolate, caramelo, mermelada, miel, crema, nata , arroz con leche, natillas, siropes e incluso los he visto con dulce de leche… etc ,  antes de enrollar, esto es ambién es a gusto del comensal.
Frixuelos

¡Qué aproveche!
Y en la próxima entrada... Hablaremos de Pepe Blanco