Diseño del blog y montaje de imágenes/ fotografias y videos : Mar Buelga. Textos: Olga María Ramos y colaborador@s

lunes, 4 de febrero de 2013

Julita Fons (2)



Con los Cuplés de la Gatita Blanca, a los vejetes, les daba un patatús. Imaginémosla  embutida en un disfraz de minina cantando:



Un gatito madrileño,
que es un pillo de una vez,
me propuso que al tejado
me saliera yo con él.
Y yo muy mimosa
le dije que sí,
siempre que conmigo
se bailara un fig.
El pobre gatito se puso a bailar

y desde el alero dio un salto mortal,
y yo, desde arriba, le dije: ¿Lo ves?
por tener las uñas largas
y bailar el baile inglés



                            



Canta Luisa de Córdoba acompañada de los Coros de Radio Nacional de España y la Gran Orquesta de Cámara de Madrid,dirigida por Enrique Navarro

Julita Fons alternó a lo largo de su carrera la opereta con el género chico, el cuplé y la revista destacando en la interpretación de operetas vienesas. 


“La Reina de la Psicalipsis” gustaba de pasear en calesa con una gran pamela despertando la admiración de los paseantes con los que se cruzaba.  Nunca dio escándalos y su vida transcurrió muy discretamente. Aún así, corrió el rumor por la Villa y Corte de los amoríos reales de la cantante. Esto no se pudo demostrar, excepto por el cotillerío de sus dos criadas que por el vecindario, dieron en propalar  algo de lo  que, seguramente,  jamás tuvieron constancia.


Sí que tuvo un protector pero nunca se supo quien fue aquel importante personaje.



Calle Alameda en la época de Julita Fons (Madrid)
Sus continuos viajes la decidieron a comprar una vivienda cerca de la estación de Atocha y fue en el Nº 10 de la céntrica calle de la Alameda donde estableció su domicilio y permaneció hasta su muerte llevando una vida acomodada, por eso es muy dudoso el siguiente testimonio. 

Estación de Atocha

Dicen que siendo una anciana, un periodista la reconoció, sentada a la entrada de un chiscón -que hacía las veces de portería- en una casa del barrio de Chamberí. 
Un viejo chiscón, que a veces solían hacer las veces de `portería de alguna casa de vecinos

Para cerciorarse de su identidad le preguntó si ella era la famosa Julita Fons a lo que  agriamente  contestó:


-¿Me pregunta Vd. de mis buenos tiempos? Pues ¡Mire usted, quien quiera que sea! ¡No quiero saber nada de aquellos tiempos! ¡Nada! ¡Tenga usted buenas tardes!

Y, dando un portazo, se encerró en su guarida...   


La siguiente entrevista de Agustín de Figueroa, aporta una versión bien distinta sobre el que sería su último hogar lo que me ratifica en que la rocambolesca historia del chiscón de Chamberí, fue una fabulación de la mente calenturienta de aquel joven reportero


“Julia Fons impuso un obstinado silencio en torno suyo. Declinó cortésmente algún homenaje que se le ofrecía, y siguiendo una tradición muy española-recordemos a las comediantas y tonadilleras de tiempos remotos- se hizo muy devota y piadosa. La reina de la opereta, la artista sugestiva y aclamada se había convertido en la viejecita pulcra que a diario cruzaba la calle de la Alameda para ir a rezar largo rato en la iglesia de Jesús”.

Como tantas mujeres de la época, Julita se volcó en sus últimos años en la vida piadosa

Cuando falleció, el escritor José Altabella,  escribió  esta bella reflexión que nos permitirá deducir la realidad.   


“Julia Fons, que alborotó tantos corazones en su vida, acelerándoles los ritmos al compás de su seductora belleza, soñó por última vez la Noche de Reyes. Un onírico paisaje de recuerdos se puso en pie, con los ojos abiertos al milagro de tantas primaveras verdes, tantos veranos trigueños y tantos otoños dorados. Los viejos espejos de la casa cerraron sus párpados de azogue para recrear nuevamente sus imágenes ante la provecta diosa, mecida en el vals exangüe de la popularidad marchita. 

Un momento de una de las representaciones de La Corte del Faraón. En la imagen Julita y el Señor González
 Casi fue el tráiler de la gran película de su vida, con el fondo musical de las alegres notas de La Corte de Faraón, aquella opereta frivolona del maestro Lleó, que desbordaba sicalipsis por los poros erógenos de un Madrid del Colonial, de la “cuarta de Apolo”, de Baroja y Valle-Inclán, de Reverte y Fuentes, de Vico y de Calvo, de Canalejas y Maura, de Lhardy y de Tournée...

 Veamos a mi querida Ileana Ross interpretando “El Ay, Ba” sobre la voz de la no menos admirada Blanca Villa   

  




Portada de la revista Blanco y Negro
Postales de la época

Un Madrid picaresco y galante, en el que Julita Fons desde los escenarios, incendiaba de amor las bambalinas;  y las postales, con su imagen en colores chillones, dormían como registro en las novelas de Felipe Trigo, de Insúa, de Zamacois y de Hoyos, colocadas furtivamente por estudiantes golfos, cansados sus párpados de los libros de texto. 

Cartel de La Corte del faraón
 Julita Fons soñó con su pasado, condensando lustros en horas y años en minutos. Miró dulcemente amarillentas cartas de amor, polvo de un tiempo pasado, y hojeó, con inerte serenidad, viejas revistas ilustradas -Blanco y Negro, 
La Esfera, Nuevo Mundo...- con las portadas exultantes de sus ojos garzos, su sonrisa innumerable, sus cabellos engarzados en pequeños diamantes... 
Era la reina de las postales coloreadas a golpe de acuarela


Mientras, apoyada en el bastón mágico de Priestley, veía a los Reyes Magos bajar por el “scalextric” de la glorieta de Atocha, eje urbanístico del corazón de su última morada, de su castizo barrio enmadreleñizado...”

 Aquí estoy comentado algunos detalles de la vida de Julita Fons y algunas cosas más. 

                




El diario ABC publicó una esquela notificando su fallecimiento a los 90 años el 4 de enero de 1973 y aclarando, en una nota final, que por deseo expreso de la finada no se notificó la hora del sepelio.

El funeral se celebró 5 días después en la parroquia de San Roberto de Belarmino sita en la calle Verónica, 11 a la vuelta de su domicilio de la calle de la Alameda.


Antigua Parroquia de San Roberto Belarmino

Quizás el perrito de Julita fuera una monada como este de la foto.
Su último deseo fue que la enterraran junto a su adorado perrito al que había disecado tiempo atrás. Su sobrino nieto me explicaba las dificultades que tuvo para despegar de la peana al can; ambos no cabían en el féretro. Finalmente logró separarlos y el perrito descansa ya para siempre junto a su ama.

¡Qué ternura, cumplir el deseo de alguien que ya no iba a volver a pedir cuentas…! ¿o sí?



Y mañana hablaremos sobre un cuplé, muy militar... El novio de la muerte

2 comentarios:

  1. hola muy buenos dias

    este cuple tuvo mucho exito en mexico con la llamada gatita blanca del principal la valenciana maria conesa

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  2. hola muy buenos días

    aquí en México este cuple fue muy famoso con la famosa gatita blanca del principal maria conesa ¿podrian ustedes investigar mas sobre ella?

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