Diseño del blog y montaje de imágenes/ fotografias y videos : Mar Buelga. Textos: Olga María Ramos y colaborador@s
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miércoles, 1 de octubre de 2014

PLACAS DEL PLAN MEMORIA DE MADRID Espacio dedicado al recuerdo de Sabina Díez Moreno, redactora de las mismas




Les recordamos que en una anterior entrada, hemos iniciado un nuevo espacio dedicado a las Placas del Plan Memoria de Madrid. La idea fue del entonces concejal Pedro Ortiz. Nadie mejor que él para manifestar lo que le impulsó a llevar a cabo este proyecto: “La memoria debe flotar en la urbe para que conozcamos que por su hechos, sus lugares y sus hombres ésta es única, diferenciada, ausente del escalofrío de la despersonalización y de la deshumanización…”



 En mi opinión eso es lo más valioso del proyecto: Humanizar la Villa y Corte con la evocación de sus personajes y hechos más relevantes y, en muchos casos, entrañables como la dedicada al “Ratoncito Pérez”. En diferentes capítulos sabremos donde nació Lope de Vega, donde pintó Velázquez Las Meninas, donde compuso Boccherini su Música nocturna de Madrid o donde estuvieron el Café Fornos o el Teatro Apolo…
Un auténtico viaje al pasado, a nuestro pasado.

¿QUIEN DISEÑÓ Y REDACTÓ ESTAS PLACAS? 

Las noches del cuplé
Lo hicieron unas personas muy queridas por mí: El diseño es de Manuel Alegre y la redacción de los textos (tan difícil en tan poco espacio) fue obra de su esposa Sabina, prematuramente fallecida ¡Una pena! Creo que a ella debemos dedicar este espacio.
Precisamente, a ella hay que agradecer que la Placa dedicada a mi madre, se colocara en la Puerta del Sol donde estuvo el Gran Café Universal, después de que fuese arrancada de la fachada del local Las Noches del Cuplé cuando tuvimos que marcharnos.

PLACA DEDICADA A CONCHA PIQUER 
Capítulo II
Siguiendo el relato sobre estas placas que salpican de memoria las fachadas madrileñas, hablaremos de la de Concha Piquer situada en Gran Vía, 78.
(Aclaración)
Verán que no me refiero a la sin par cantante anteponiendo el Doña a su nombre y no es por falta de respeto si no, precisamente para respetar su deseo. Así se lo escuché decir en una entrevista que le hicieron en RNE : -No me llaméis Doña Concha, eso ha sido idea de un periodista, yo prefiero que me digan Concha Piquer.

Concha Piquer

GRAN VÍA, 78

Pues bien, La Piquer vivió en esta casa desde 1933 hasta su muerte acontecida en diciembre de 1990 Esta casa fue testigo de su historia de amor y del éxito enorme que llegó a alcanzar una de las intérpretes de canción española más reconocidas de todos los tiempos. Si les parece, haremos un breve repaso por su vida.
Concha Piquer

Concepción Piquer López nació en un humilde hogar de Valencia el 13 de diciembre de 1906. Desde su debut a los 11 años en el valenciano Teatro Sogueros, Conchita Piquer supo que su destino sería triunfar y luchó por ello durante toda su vida artística.

Casa natal de Concha Piquer, ahora museo

Concha Piquer de niña
El maestro Penella, autor de la ópera El gato montés (de la que destacaría el famoso pasodoble que lleva su título) se fijó en la niña y con 15 años le ofreció la gran oportunidad de viajar a los Estados Unidos.
Adolescencia

 Escuchemos una de sus primeras grabaciones: El Florero (1922/1923)



Conchita Piquer pasó cinco años, actuando, principalmente, en teatros de Broadway. En 1923 realizó un cortometraje sonoro. Se trata de un valioso documento del que no se supo su existencia hasta 2010 y que se encontró en la biblioteca del Congreso de los EE.UU.

                    


No está en mi ánimo realizar una exhaustiva narración sobre la singular tonadillera, si no hacer un breve recorrido por su vida, ya que de lo que se trata es de ir dando a conocer estas placas y sus protagonistas, pero es inevitable nombrar ciertas características del personaje, En esto caso:

 LOS BAÚLES DE LA PIQUER

Interior de alguno de los baúles de la artista
 Es famosa la frase: “¡Viajas más que el baúl de la Piquer!” y es que su baúl, es decir, sus baúles la acompañaban transportando, no sólo su ropa de teatro y personal, sino todo el ajuar de una casa (sábanas, manteles, cortinas, vajilla, cristalería) ya que tenía por costumbre, en donde fuese de gira, alquilar una vivienda; hasta su marido llevaba dos baúles cargados con bidones de aceite de oliva.

Algunos de los baúles de La Piquer que se pueden ver en
la casa natal de la artista

CINE
Cartel anunciador de la pelicula
Nuestra más reconocida intérprete de canción española, también hizo cine: en 1927 filmó el El negro que tenía el alma blanca, de Benito Perojo.

Fotograma de la película: El negro que tenía el alma blanca
Me parece muy interesante el fragmento de esta película en el que podemos aprecia la belleza de Conchita Piquer.

                  

Avanzada a su época

Tres años más tarde con este mismo director rodó La bodega.Veámos un fragmento

Cartel anunciador del "Cinegrama" como se llamó al
tipo de película utilizado en "La bodega"

                 


En 1935 : Yo canto para ti de Fernando Roldán.

Yo canto para tí. Programa de mano.
En 1940, La Dolores con Florián Rey como director.
Cartel de la película
De la película La Dolores, vean CATALINA es una de mis grabaciones preferidas.Fíjense en la dulzura de su voz:

                 

Filigrana en 1949 bajo la dirección de Luis Marquina De esta película, una versión censurada de Ojos verdes          
         

 Me casé con una estrella de Luis César Amadori.



                      


SU GRAN AMOR 

Conchita Piquer fue mujer de un solo hombre: el amor de su vida fue el torero Antonio Márquez llamado el Belmonte rubio. Se conocieron en Barcelona en 1928, pero cuando se enamoraron fue un año más tarde en Madrid al coincidir en un baile de máscaras que tuvo lugar en el Teatro de la zarzuela.
Así eran Conchita y Márquez, en su juventud
Y en su dulce otoño...

Fue un flechazo que les mantuvo unidos toda la vida y vivieron su amor en la casa en cuya fachada está la Placa del Plan Memoria de Madrid En 1933 adquirieron el piso 2º Izquierda de Gran Vía 78, al lado del Teatro Cine Coliseum. El edificio se construyó entre 1931 y 1933.
Gran Vía,78
Fueros los arquitectos Casto Fernández Shaw y Pedro Muguruza los encargados de llevar a cabo el proyecto que les propuso nada menos que el maestro Guerrero.
Concha Piquer vivió 57 años en esta casa junto a su gran amor Antonio Márquez, la hija de ambos y su hermana desde 1933 hasta su muerte acontecida el 12 de diciembre de 1990.

Concha y su hija Conchita
Allí transcurrió su época más feliz, tanto personal como artística. Pero también los momentos más trágicos, como cuando murió en accidente su nieta Coral.

Adorada y siempre recordada en su tierra, en 2008 su figura fue uno de los Ninots
indultados de Fallas. ¿Preciosa verdad?

GRANDES PERSONALIDADES

Por aquel piso pasaron a lo largo de los años, numerosas personalidades: Orson Welles, Blasco Ibáñez, Mariano Benlliure, Jacinto Benavente y fueron asiduos Rafael de León, Antonio Quintero y Manuel Quiroga, autores de sus mayores triunfos: Tatuaje, "Ojos verdes", "La Lirio", "Romance de la reina Mercedes", "A la lima y al limón", "La niña de la estación", "No me quieras tanto", "Yo soy esa", "Y sin embargo te quiero" o “La Parrala”….

Con Quintero, León y Quiroga

Con Pastora Imperio y Lola Flores

Vean su majestuosidad en una escena de la película “Me casé con una estrella”

                     

 RETIRO
Durante una gira realizada en 1958 cuando ya había cumplido los 54 años decidió retirarse tras fallarle la voz por un catarro mal curado. Reunió a toda la compañía y comunicó su decisión irrevocable.
Así reza su placa; Aquí vivió de 1933 a 1990 la cantante CONCHA PIQUER, inspiradora e intérprete de la “Canción Española”



 Algunos datos han sido extraídos de la web Memoria de Madrid que sobre estas placas creó el ayuntamiento madrileño

martes, 5 de agosto de 2014

Los motines de La Ruda por Ricky Gary


De nuevo, cuento con la colaboración de mi amigo y pianista Ricky Gary que me envía un interesante artículo. Estoy segura que les gustará.
Ricky Gary
La castiza calle de la Ruda, en La Latina, está situada entre las plazas de Cascorro y de la Cebada.
Alude su nombre a una planta de uso medicinal, ornamental o aromático, mencionada ya en La Biblia. Fernando de Rojas catalogaba a su Celestina como “más conocida que la ruda”.

Preciosa edición de La Celestina
Entre los siglos XIX y XX esta calle adquirió gran actividad política y comercial.
Convivían en ella el Centro Republicano, el Centro de Instrucción de Obreros –con mítines feministas– y el Hospital Oftalmológico Santa Lucía, que asistía tanto a pobres (gratuitamente) como a pacientes de pago. Ostentó un altísimo récord en toda clase de sucesos delictivos y sangrientos: riñas, robos, rapto y asesinatos, pero su fama se cimentó en su mercado.
El heraldo de Madrid se hizo eco de un rapto en el marco de la Calle de La ruda

Puestos en el exterior del mercado

Aunque carente de la higiene más elemental, congregaba a una clientela apiñada hasta el sofoco.
Los puestos no pagaban tasas, dificultaban el tránsito y perjudicaban a los comercios.
Estos, al no poder competir, sacaban el género fuera de sus locales y lo colocaban junto al de los ambulantes.
Los vecinos, con razón, se quejaban. Reclamaban condiciones sanitarias decentes y el traslado de los tenderetes a otras zonas.
Alegaban que el griterío y los disturbios eran insufribles; los enfermos del barrio empeoraban y las propiedades se devaluaban.
A pesar de las solicitudes de prohibición del despacho callejero, el mercado siguió incólume hasta 1936.

Mercado de la Cebada en 1900

Una de las "verduleras" en uno de sus puestos del
mercados
Sus principales personajes, las verduleras –entendido el término no peyorativamente–, fueron citadas por Blasco Ibáñez y Pérez Galdós.
En general analfabetas, recibían este competitivo oficio por línea materna.
Peleaban con las vendedoras contiguas, con compradores y viandantes. Se enfrentaban con fiereza a los guardias y a quien hiciera falta.






Eran a menudo el sostén de la familia y, dadas a la bebida, solían ser chuleadas por su concubino.
Se relacionaba a todas las verduleras de la ciudad con motines que en realidad no eran más que huelgas o revueltas pasajeras, pero los de la Ruda se llevaban la palma.
Durante las navidades proliferaban entre los puestos
las llamadas : "paveras"
El más sonado ocurrió en julio de 1892, a raíz de que un alcalde conservador fijara una repentina subida de impuestos sobre la venta de verduras.
Se equivocaba si pensaba cobrárselos a las verduleras; solo lo haría por encima de sus cadáveres… ¡Buenas eran ellas! Una docena de mujeres sublevadas salió en busca de adeptas a la lucha, engrosando sus filas rumbo a un encuentro dispuesto por el gobernador.
Fuerzas del orden sofocando los tumultos del mercado de
la Cebada en uno de los motines,concretamente en 1919
Se unieron unas doscientas verduleras que, izando banderas con pimientos, zanahorias y plátanos, forzaban el cierre de las tiendas a su paso y atacaban a todo tendero que se opusiese.
Una comisión de amotinadas fue recibida por el gobernador pero, habiendo tardado en salir de la reunión, el resto de la hueste creyó que las habían encarcelado.
¡Para qué!... La contienda con la Guardia Civil, a pedradas y sablazos, fue de órdago.
Hubo tiros al aire desde el mercado de San Miguel a la Plaza Mayor y secciones militares protegían el entorno de Oriente, Ópera, Sol y las Cortes.
Así lo contaba el periódico ABC, concretamente en los motines de 1924

Hasta el mismo gobernador recibió una contundente pedrada en el pecho, debiendo ser reemplazado.
Por la noche volvió la calma. La calma… y la oscuridad más total, pues no quedaba farola sana.
En las esquinas apareció un bando municipal aboliendo el impuesto.
El gobernador y el gobierno de Cánovas hubieron de ceder ante la rebelión de las verduleras de la Ruda. Hubo otros motines en 1914 y en 1919, también con las verduleras como protagonistas. No fueron comparables al de 1892, pero ellas, dos veces más, cantaron victoria.

Mercado de la Cebada durante su desmontaje
¡Qué tiempos aquellos, los de la Ruda!
 ¡Los afectados tomaban las calles para protestar contra impuestos arbitrarios y, encima, eran escuchados!