Diseño del blog y montaje de imágenes/ fotografias y videos : Mar Buelga. Textos: Olga María Ramos y colaborador@s
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sábado, 5 de marzo de 2016

LA CASA DE TÓCAME ROQUE



PLACAS DEL PLAN MEMORIA DE MADRID

Retomamos el espacio que  dedicamos a las Placas del Plan Memoria de Madrid. En esta ocasión será la que se dedicó a la 


CASA DE TÓCAME ROQUE

Esta casa se encontraba casi al final de la calle de Barquillo y en ella habitaban unos vecinos tan ruidosos y bullangueros, que acabó convirtiéndose en un dicho muy popular atribuido a lugares donde se organizaban frecuentes grescas o jaleos
Vivían en el edificio nada menos que 72 familias.  La casa la formaba un gran patio con corralas lo que fomentaba un continuo ir y venir entre gritos y algarabías, ropa tendida, en fin, unos vecinos absolutamente incómodos para los habitantes de las viviendas cercanas. Incómodos y tan morosos... que los propietarios, ante tanto impago, solicitaron su derribo. Esto ocurría en 1850.Pero aquello no iba a ser fácil.

Pero, concretamente, lo de “Tócame Roque” parece ser que se debió al enfrentamiento de dos hermanos que se enzarzaron en un litigio por una herencia que no aclaraba el reparto. Total que uno de ellos, presionaba a su hermano Roque diciendo: “Tócame a mí, Roque".
La frase fue tan inspiradora que más de un autor la utilizó.

El primero fue el dramaturgo Don Ramón de la Cruz que escribió un sainete titulado La Petra y la Juana que se publicó en 1843


Ramón de la Cruz

También, Ramón Ortega y Frías, escribió “La casa de Tócame, Roque”

  
Incluso, Pérez Galdós se ocupó de esta alborotadora casa, ocupándose de ella en Los episodios Nacionales, porque en ella el autor aloja a varios de sus protagonistas. Recordemos como la describía:
"La casa... era de esas que pueden llamarse mapa universal del género humano por ser un edificio compuesto de corredores, donde tenían su puerta numerada multitud de habitaciones pequeñas, para familias pobres. A esto llamaban casas de Tócame Roque, no sé por qué"

 Benito Pérez Galdós

Larra también se ocupó de ella diciendo: Esta casa de vecinos tiene unas viviendas del tamaño de los baúles. 



Larra

Mesonero Romanos se inspiró en la casa para uno de sus artículos que conforman «Escenas Matritenses» y hasta zarzuelas y seguidillas recuerdan algunos de los sucesos que allí se vivieron.

Mesonero Romanos


El caso que la casa se hizo tan conocida que en el Prado hay un cuadro de Manuel García Hispaleto que la reproduce.






Edificio actual


Mi amigo el "revistólogo" Juan José Montijano, catedrático de la Universidad de granada y escritor especializado en Revista Musical Española, me indica que en 1958, con libreto de Muñoz Román y música de los maestros Moraleda y Cofines, el Teatro Martín acoge la revista "Tócame, Roque" protagonizada por Queta Claver.
Aprovecho para recomendarles este interesante libro sobre la genial vedette





Pues bien, aunque la casa de Tócame Roque fue derribada, en el edificio que actualmente se alza en la esquina de la Calle Barquillo con calle Belén, luce una PLACA DEL PLAN MEMORIA DE MADRID que así la recuerda:


¡Hasta la próxima placa!



lunes, 14 de julio de 2014

PASEANTE EN CORTES: GENTES DE MADRID Por María Jesús Flórez

De nuevo nuestra amiga María Jesús nos invita a pasear por Madrid
¿Nos acompañan?
 Madrid en su casco histórico o centro, puede parecer caótico, y para quien no conoce bien nuestra ciudad lo verá de esta manera, pero está dividido en zonas perfectamente diferenciadas, dentro de esta división hay zonas con gente más o menos acomodadas y en otras su habitantes son más humildes.

Pero nos vamos a centrar en los tres barrios más carismáticos y castizos de la Villa: Lavapiés, Maravillas, y Barquillo, con sus “manolos, majos y chisperos”.

(Escuchemos el célebre pasacalle de los Chisperos de la Calesera al violín de Olga Ramos, acompañada a la bateria por su hermana Beatriz Ramos y al piano por Magda Martín "Fortunata")

                             


Lavapiés


Una farmacia del barrio de Maravillas
Calle del Barquillo


MANOLOS, MAJOS, CHISPEROS

Madrileños jugadores de Brisca. Francisco Javier Ortego y Vereda

Su diferencia era tan enorme, que si alguien se confundía, la cosa podía ser grave.
Se diferenciaban en los colores de sus trajes, en las redecillas, lazos, patillas, forma de peinarse y hasta en la forma de hablar y ocupaciones.
Por ejemplo los Manolos solían dedicarse al comercio, los majos preferían las milicias y los chisperos las aventuras.

Ramón de la Cruz (Manolo)
Goya (Chispero)
En el siglo XIX aparecieron los “chulos”, que eran un compendio de los tres anteriores, pero todos ellos, era castizos.
Tenemos dos madrileños de nacimiento y uno de adopción que puedes encajar en cada uno de los tres grupos: D. Ramón de la Cruz, era manolo, Goya, chispero, y Luis Candelas, majo.

Luis Candelas (Majo)
(¿Qué os parece escuchar en la voz de Carmen Sevilla este precioso tema dedicado a Luis Candelas?) 

                                                                           


El barrio de Maravillas siempre ha sido dicharachero y alegre, pero con señorío popular, sus mujeres eran menos alegres y más recatadas que en los otros dos barrios.
En Maravillas encontramos cuarteles, iglesias, hospicios y conventos, también a los majos les gustaba los bailes de salón.
Manolas con mantilla de blonda
Era gente de “rompe y rasga”, ingeniosos, emotivos, graciosos, y burlones.
El barrio de Lavapiés o Avapiés donde los manolos no tenían rival, su nombre les venía por estar en esta zona la judería y la morería, y a los conversos se les obligaba a poner a su primer hijo el nombre de Manuel. En Lavapiés, los días de toros era enorme la algarabía y el bullicio por la noche.
Las manolas con mantilla de blonda y zapatos de raso, no dudaban en frecuentar bodegas donde se bailaban boleros y fandangos.
Ellos distinguidos, con patillas anchísimas y mechón caído sobre las cejas. Son hijos del pueblo, muchos estudian en el Instituto de San Isidro, pero no faltan los vagabundos y los pícaros, tipos esplendidos con aires de grandeza y un poquito perversos.

El barrio de Barquillo es la cuna de los chisperos, ya que en la zona había muchas fraguas, era el barrio más céntrico por estar más cercano a la calle de Alcalá.


Calle del Barquillo. Madrid Antiguo

Eran sagaces y astutos ante las bromas de manolos y majos quienes los veían como señoritos atildados, posiblemente por su cercanía al Pinar de las Gómez o al Paseo del Prado.
En el s. XVIII, en esta zona empiezan las edificaciones importantes, en la calle de Belén está la casa de “Tócame Roque” y esquina a la calle del Almirante estuvo la primera “Cárcel Modelo”.

Placa de la casa de tócame Roque en la calle del Barquillo

La casa de tócame Roque obra de Manuel García "Hispaleto"
Tenemos 3 importantes hijos de Madrid y curiosamente con el mismo nombre: D. Ramón de la Cruz, D. Ramón de Mesoneros Romanos, y D. Ramón Gómez de la Serna. D. Ramón de la Cruz nació en 1.731 y con su pluma y sainetes supo reflejar perfectamente los tipos y costumbres, los plantes y desplantes, las riñas de las castañeras, el donaire en sus formas de bailar. D. Ramón de Mesoneros Romanos, nació en 1.803, fue gran observador de todo lo que ocurría en la Villa, romántico de naturaleza, llegó a estrenar alguna comedia, vigilante de casas y edificios, gracias a él, se evitó el derribo de la casa de Calderón de la Barca y el convento de las Trinitarias, casa construida sobre el solar de la antigua casa de Cervantes, donde colocó una placa conmemorativa.
Para él, el gran día era el de la Romería de San Isidro y su Pradera.

La pradera de San Isidro de Francisco de Goya

Tertulia de Pombo
Ramón Gómez de la Serna en su "estudio"
 D. Ramón Gómez de la Serna, nació en 1888, creó una tertulia literaria en el Café del Pombo en la calle Carretas, su amor por Madrid era tremendo, pero en 1936 se tuvo que ir a Buenos Aires, allí cayó enfermo en 1961, y desde la distancia seguía colaborando con la prensa madrileña, nos dijo “adiós” en 1963, ya de regreso a su querido Madrid.

Sus restos reposan junto a Mariano José de Larra en la Sacramental de San Justo.

Larra y De la Serna reposan juntos en su última morada

 Madrid siempre ha estado marcado por tres grandes dones: Hospitalidad para todo el que viene aquí, Corazón para saber perdonar a los que tanto la han injuriado, y Agradecimiento a todos sus buenos hijos que tanto le han amado  ¡Hasta pronto!