Diseño del blog y montaje de imágenes/ fotografias y videos : Mar Buelga. Textos: Olga María Ramos y colaborador@s
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lunes, 14 de julio de 2014

PASEANTE EN CORTES: GENTES DE MADRID Por María Jesús Flórez

De nuevo nuestra amiga María Jesús nos invita a pasear por Madrid
¿Nos acompañan?
 Madrid en su casco histórico o centro, puede parecer caótico, y para quien no conoce bien nuestra ciudad lo verá de esta manera, pero está dividido en zonas perfectamente diferenciadas, dentro de esta división hay zonas con gente más o menos acomodadas y en otras su habitantes son más humildes.

Pero nos vamos a centrar en los tres barrios más carismáticos y castizos de la Villa: Lavapiés, Maravillas, y Barquillo, con sus “manolos, majos y chisperos”.

(Escuchemos el célebre pasacalle de los Chisperos de la Calesera al violín de Olga Ramos, acompañada a la bateria por su hermana Beatriz Ramos y al piano por Magda Martín "Fortunata")

                             


Lavapiés


Una farmacia del barrio de Maravillas
Calle del Barquillo


MANOLOS, MAJOS, CHISPEROS

Madrileños jugadores de Brisca. Francisco Javier Ortego y Vereda

Su diferencia era tan enorme, que si alguien se confundía, la cosa podía ser grave.
Se diferenciaban en los colores de sus trajes, en las redecillas, lazos, patillas, forma de peinarse y hasta en la forma de hablar y ocupaciones.
Por ejemplo los Manolos solían dedicarse al comercio, los majos preferían las milicias y los chisperos las aventuras.

Ramón de la Cruz (Manolo)
Goya (Chispero)
En el siglo XIX aparecieron los “chulos”, que eran un compendio de los tres anteriores, pero todos ellos, era castizos.
Tenemos dos madrileños de nacimiento y uno de adopción que puedes encajar en cada uno de los tres grupos: D. Ramón de la Cruz, era manolo, Goya, chispero, y Luis Candelas, majo.

Luis Candelas (Majo)
(¿Qué os parece escuchar en la voz de Carmen Sevilla este precioso tema dedicado a Luis Candelas?) 

                                                                           


El barrio de Maravillas siempre ha sido dicharachero y alegre, pero con señorío popular, sus mujeres eran menos alegres y más recatadas que en los otros dos barrios.
En Maravillas encontramos cuarteles, iglesias, hospicios y conventos, también a los majos les gustaba los bailes de salón.
Manolas con mantilla de blonda
Era gente de “rompe y rasga”, ingeniosos, emotivos, graciosos, y burlones.
El barrio de Lavapiés o Avapiés donde los manolos no tenían rival, su nombre les venía por estar en esta zona la judería y la morería, y a los conversos se les obligaba a poner a su primer hijo el nombre de Manuel. En Lavapiés, los días de toros era enorme la algarabía y el bullicio por la noche.
Las manolas con mantilla de blonda y zapatos de raso, no dudaban en frecuentar bodegas donde se bailaban boleros y fandangos.
Ellos distinguidos, con patillas anchísimas y mechón caído sobre las cejas. Son hijos del pueblo, muchos estudian en el Instituto de San Isidro, pero no faltan los vagabundos y los pícaros, tipos esplendidos con aires de grandeza y un poquito perversos.

El barrio de Barquillo es la cuna de los chisperos, ya que en la zona había muchas fraguas, era el barrio más céntrico por estar más cercano a la calle de Alcalá.


Calle del Barquillo. Madrid Antiguo

Eran sagaces y astutos ante las bromas de manolos y majos quienes los veían como señoritos atildados, posiblemente por su cercanía al Pinar de las Gómez o al Paseo del Prado.
En el s. XVIII, en esta zona empiezan las edificaciones importantes, en la calle de Belén está la casa de “Tócame Roque” y esquina a la calle del Almirante estuvo la primera “Cárcel Modelo”.

Placa de la casa de tócame Roque en la calle del Barquillo

La casa de tócame Roque obra de Manuel García "Hispaleto"
Tenemos 3 importantes hijos de Madrid y curiosamente con el mismo nombre: D. Ramón de la Cruz, D. Ramón de Mesoneros Romanos, y D. Ramón Gómez de la Serna. D. Ramón de la Cruz nació en 1.731 y con su pluma y sainetes supo reflejar perfectamente los tipos y costumbres, los plantes y desplantes, las riñas de las castañeras, el donaire en sus formas de bailar. D. Ramón de Mesoneros Romanos, nació en 1.803, fue gran observador de todo lo que ocurría en la Villa, romántico de naturaleza, llegó a estrenar alguna comedia, vigilante de casas y edificios, gracias a él, se evitó el derribo de la casa de Calderón de la Barca y el convento de las Trinitarias, casa construida sobre el solar de la antigua casa de Cervantes, donde colocó una placa conmemorativa.
Para él, el gran día era el de la Romería de San Isidro y su Pradera.

La pradera de San Isidro de Francisco de Goya

Tertulia de Pombo
Ramón Gómez de la Serna en su "estudio"
 D. Ramón Gómez de la Serna, nació en 1888, creó una tertulia literaria en el Café del Pombo en la calle Carretas, su amor por Madrid era tremendo, pero en 1936 se tuvo que ir a Buenos Aires, allí cayó enfermo en 1961, y desde la distancia seguía colaborando con la prensa madrileña, nos dijo “adiós” en 1963, ya de regreso a su querido Madrid.

Sus restos reposan junto a Mariano José de Larra en la Sacramental de San Justo.

Larra y De la Serna reposan juntos en su última morada

 Madrid siempre ha estado marcado por tres grandes dones: Hospitalidad para todo el que viene aquí, Corazón para saber perdonar a los que tanto la han injuriado, y Agradecimiento a todos sus buenos hijos que tanto le han amado  ¡Hasta pronto!

domingo, 16 de febrero de 2014

PASEANTE EN CORTES (2) Calle de San Bernardo Por María Jesús Flórez

                                                   
Olga Ramos en su local de la Calle de la Palma

                                                         “Y aquella calle tan ancha
                                                           llamada de San Bernardo 
                                                           que se perfuma de noche, 
                                                           cuando pasea Olga Ramos…”

María Jesús Flórez
Así terminaba el pregón en verso que dediqué al Barrio del Refugio, y sirve para presentar el segundo capítulo de “Paseante en Cortes” que nos envía María Jesús Flórez, colaboradora durante algún tiempo en aquel programa que mantuve durante tres años en Radio Sol.


Hoy conoceremos un poco mejor la Calle de San Bernardo. Empieza en Sto. Domingo y termina en Quevedo, cruzando la Gran Vía y la plaza de Ruiz Jiménez.

Calle San Bernardo
Calle San Bernardo y alrededores

Ha tenido muchos nombres: Fuencarral, Puerta de Fuencarral, Noviciado de la Compañía de Jesús, Convalecientes de San Bernardo y Ancha de San Bernardo. Semi-esquina con Gran Vía, estaba el Hospital de Convalecientes fundado por fray Bernardino Obregón, el de la bofetada en la c/ Postas, de lo que hablaré en otro momento.
Lo de Calle Ancha de San Bernardo, era para diferenciarla de la Calle Angosta de San Bernardo (hoy de la Aduana). En 1865 perdió el adjetivo de Ancha.

También tenía tantos nombres porque cada tramo se llamaba de una forma, incluso fue conocida como la “calle de los palacios” por la gran cantidad que en ella se alzaban.

Entre 1.936 – 1.939, se llamó de Francisco Ascaso, conocido anarquista de esta época.
Francisco Acaso dio nombre a la Calle
San Bernardo de 1936-1939
Palacio de la Marquesa de Sonora
Palacio de Los Bauer, años 50
Estos son los palacios que aún se conservan: .
Palacio de la Marquesa de Sonora, hoy el Ministerio de Justicia.
Palacio Bauer, o de los Marqueses de Guadalcazar, hoy la Escuela Superior de Canto





Palacio de la Duquesa de Parcent
Palacio de la Duquesa de Parcent

Palacio de los Marqueses de Castromontes, hoy Instituto Lope de Vega.

Palacio de los Marqueses de Castromontes

Edificio de la Universidad Central en 1920, antes
Noviciado
Palacio del Noviciado de los Jesuítas
 Palacio del Noviciado de los Jesuitas, que estaba entre Noviciado y Reyes, en su solar se levantó la Universidad Central, cambiando de actividades hasta llegar al Instituto de España en la actualidad.

                                                                    Curiosidades


Primer despacho de loterias de Doña Manolita
en la Calle San Bernardo

 En el nº 20 vivió y también salió hacia la horca D. Rodrigo de Calderón, el del Orgullo.

Palacio de Don Rodrigo de Calderón en los años 50
Las Salesas Nuevas, las encontramos subiendo hacia la plaza, con sus deliciosos bollitos o “cocos” como ellas los llaman.
"Alacena de la monjas"

Montserrat y Las Salesas
Iglesia de Montserrat
 En la zona en que se ensancha la calle, se encuentra la Iglesia de Montserrat, con su impresionante y un poco tétrico “Cristo de Limpias”.

 Ya, al final de la calle, nos encontramos con el Hospital de San Pedro de los Naturales, último lugar donde estuvieron los restos de Calderón de la Barca, y desde donde se perdieron finalmente.


Calle de Postas y el cambio de Bernardino Obregón

La C/ Postas comienza en la esquina de Esparteros y Mayor. Es una calle con historia y leyenda, ambas muy bonitas y curiosas.
En esta calle estaba la estación de las postas, es decir de correos, postal, viajeros, los carruajes eran de tracción animal y esto se prolongó hasta el comienzo del automóvil. De esta calle estuvieron llegando y saliendo las postas durante muchísimo tiempo. En su principio era más estrecha que ahora, por lo que apenas había espacio para el movimiento de los carruajes; todo ello llevaba a ruidos, frecuentes riñas y accidentes por lo que las protestas de los vecinos eran contantes ya que el escándalo era de día y de noche.

Además, había talleres de atalajes y guarniciones, herradores, almacenes de pienso y forrajes, y, por supuesto en el suelo, residuos de todo tipo, incluidos los digeridos por los animales, por lo que el olor se notaba a medio kilómetro a la redonda. También las diligencias de viajeros entraban o salían a altas horas de la madrugada y con ello saludos o despedidas, más los gritos de los trabajadores, los relinchos de las caballerías, etc. Es natural las constantes protestas de los vecinos al Corregidor, pero no servía de nada, porque los ruidos continuaban. Pero existe una anécdota muy curiosa ocurrida en esta calle.

BERNARDINO OBREGÓN

Calle de La Sal hacia Esparteros, lugar del
suceso que relatamos
Reinaba Felipe II y Don Bernardino Obregón era militar, concretamente capitán, después fue secretario del Duque de Sesa. El capitán en cuestión, era de carácter bastante soberbio.
Venía de la calle de la Sal y subía hacia Esparteros, que ya sabemos hace esquina con Postas, un hombre barría la calle y con tan poca fortuna, manchó el traje del presumido militar, a quien dominó la cólera, pues un villano se había atrevido a estropear su traje y no lo dudó, abofeteó al barrendero dejándole una marca roja en la cara.
El pobre hombre, al pronto se quedó paralizado, pero luego, con humildad, se descubrió y le dijo serenamente: -Señor, en mi vida me he visto más honrado que con esta bofetada.
Esta actitud se grabó en el espíritu de militar. Pocos días después, llamó al Hospital de la Villa y solicito modestamente: -Por favor, admítanme como el más humilde de los enfermeros del establecimiento.
Otro día hablaremos de Bernardino Obregón.

Antigua Relojería de la Calle de la Sal

lunes, 10 de febrero de 2014

Paseante en Cortes. Capítulo 1. "Asedio a Madrid por Napoleón"



"Paseante en Cortes"
Con este título, inauguré un espacio en mi programa de Radio Sol y lo hice con una colaboradora culta y discreta que cada semana nos paseaba por la historia y geografía madrileñas. 

María Jesús Florez
He creído interesante, compartir en este blog, aquellas narraciones que servirán a muchos para descubrir un Madrid rescatado por el buen hacer de María Jesús Flórez. 

Asedio a Madrid por Napoleón María Jesús Flórez

 El 25 de marzo del 2008 asistí a una conferencia sobre el Plan Topográfico de la Villa de Madrid y su Entorno.

José Bonaparte
El mapa había sido realizado por franceses y representaba el plan de ataque y bombardeo por Napoleón a la ciudad de Madrid; este militar no quería destruir la ciudad, pues su idea era imponer como rey de España a su hermano José y no quería entregarle una ciudad derruida.
El destino y matanza de los madrileños, le importaba menos.




Tenía la ciudad rodeada: por el norte Chamartín, por el oeste el Arroyo de Abroñigal, por el este el Puente de los Franceses, y por el sur el Puente de Praga, pero protegió los pozos de nieve y caminos de agua. Había algunas puertas de la muralla abiertas y controladas por franceses, las demás estaban tapiadas para que no hubiera escapatoria. En 1.804, la ciudad estaba dividida en 10 cuarteles, 120 barrios con 185.000 habitantes, especificando el número de hombres, mujeres, clérigos y militares (estos eran los más numerosos).
Grabado del arroyo Abroñigal
Era una ciudad sucia, tétrica, ruidosa, no había aceras ni pavimento; las clases altas se desplazaban en coches para no ensuciarse.
Casas de baño en Los Campos Elíseos de Madrid. Ilustración publicada en
La revista "Museo Universal" .
Las casas eran malas y pobres, mugrientas, con basuras, sin baño (para eso existían las Casas de Baños); para calentarse usaban braseros o estufas.



Para las clases altas era otra historia. La invasión duró 6 años, José I fue acogido con indiferencia, el pueblo le odiaba y se burlaban de él, aunque hizo transformaciones, realizó corridas y festejos, pero no sirvió de nada.
Así se explicaban "Los Toros" a la Corte Francesa
Huyó pero a los pocos meses Napoleón le restauró en el trono otra vez. Durante el corto periodo que Napoleón estuvo en Madrid, se instaló en el palacio del Duque del Infantado, por la zona de Chamartín.

Palacio del Duque del Infantado, en Madrid, residencia de José I durante su reinado.

Curiosamente, en 1.808, la Patrona de Madrid era Nª Señora de la Esperanza y en la imagen, sujeta un ancla como símbolo de salvación.

Nuestra Señora de La Esperanza de Madrid

 Hoy se encuentra en el Monasterio de la Encarnación.

Monasterio de la Encarnación