Diseño del blog y montaje de imágenes/ fotografias y videos : Mar Buelga. Textos: Olga María Ramos y colaborador@s

domingo, 21 de abril de 2013

DIVAGACIONES SOBRE SARA MONTIEL: "Sus heroínas"

Tras la desparición de Sara Montiel y desde México nos llega una nueva colaboración de la mano de Lourdes Franco Baugnouls, y como nos parece sumamente interesante, os la transcribimos, esperamos que os guste:


Sara Montiel encarnó a lo largo de su carrera como actriz a diversos personajes que marcaron su filmografía y fueron, a lo largo del tiempo, conformando al mito que hoy por hoy representa.
El primer personaje que ha dejado un recuerdo imperecedero en el alma del público que siguió y amó a Sara Montiel fue indiscutiblemente el de aquella mora resentida que se enfrentaría a una de las reinas más desafortunadas de la historia de España: Juana la Loca, encarnada por la maravillosa actriz, también ya desaparecida, Aurora Bautista. 
Fotograma de Locura de amor









En Locura de amor, Sara llenó la pantalla no sólo con su belleza, sino con la gallardía que supo imprimir a aquella princesa altiva capaz de establecer, en igualdad de condiciones, un diálogo intenso, modelo de buena actuación, con quien encarnaría —entre otros personajes además del de la desafortunada hija de Isabel la Católica— a Agustina de Aragón y Santa Teresa de Jesús. Una Sara Montiel joven, vital, auténtica que echaba lumbre de odio por aquellos ojos que habrían de llenar con su brillo las pantallas del mundo y que —irónicamente— le negarían su luz al final de su vida. 
Aqui podemos ver unos instantes de la intervención de Sara, junto a Fernando Rey en la mencionada: "Locura de amor"

                        
Programa de mano de EL último cuplé

Al llegar el año de 1957, El último cuplé movería a una multitud de espectadores en todo el mundo, no solamente por el tono melancólico y evocador de una época maravillosa, sino por la presencia en pantalla de una Sara Montiel plena de sensualidad que hacía del personaje inolvidable de María Luján una auténtica creación en la que mezclaba los matices más diversos: desde la chica ingenua enamorada de un relojero, hasta la cupletista decadente y alcohólica que ve pasar sus últimos días en un local desdibujado del Paralelo de Barcelona; y en el medio: la estrella refulgente, la amante infiel, la mujer madura que vive la tragedia irreparable de la muerte de su última ilusión hasta llegar, en un movimiento circular de la historia, hasta su muerte acaecida en pleno teatro, frente a un público selecto, y dignificada por el reconocimiento general.
La última escena de El último cuplé se asociará irremisiblemente desde ahora a la muerte de la propia manchega.

                            

¿Cuál sería —me pregunto— el último cuplé que cantó en su vida Sara Montiel?

En La violetera, la Montiel vuelve sobre sus fueros encarnando a una joven del pueblo, humilde vendedora de violetas, que se enamora de un joven aristócrata. 
Momentos de la pelicula
La sociedad clasista de la época desencadena la tragedia que aplaza aquellos amores disparando los destinos de sus protagonistas por caminos diversos: él, se transforma, de un joven calavera, en ilustre diplomático; ella, toca los cuernos de la luna convirtiéndose en una estrella internacional del cuplé. 


Sin embargo la tragedia no se hace esperar encarnada en el hundimiento del famoso Titanic. A consecuencia del trauma sufrido, una afección de voz sume a Soledad Moreno en la miseria. Al final, el amor aplazado triunfa con el reencuentro de los dos enamorados completando el ciclo catártico perfecto. La historia, también circular como la de El último cuplé, comienza en un 31 de diciembre y termina en otro fin de año tiempo después.
(Escuchemos a Sara, en el tema que da titulo a la película y que décadas antes había sido un gran éxito conocido intercionalmente en la voz de la Gran Raquel Meller)

                               
Sara es Marta Andreu en Mi último tango
Precioso cartel para Mi último tango en Rusia
En Mi último tango, el personaje de Marta Andreu recorre la misma ruta: de la pobreza al triunfo y de ahí a la tragedia para recuperar finalmente el orden cósmico y la tranquilidad de los espectadores.

En esta película una Sara Montiel fresca y simpática hace los deleites del público cantando un cuplé muy acorde al derroche de sensualidad que caracteriza a la Montiel: “Maniquí
parisien”.

                            


Cartel de La dama de Beirut
 Junto a Maurice Ronet que la acompañaría también en Carmen la de Ronda y en La dama de Beirut, Sara crea en Mi último tango un personaje dual, es por una parte la chica ingenua, de alma pura que hace el ridículo en una función de ópera y termina tirando una lámpara sobre el patio de butacas; y por otro, la vedette espectacular llamada Luisa Marival que conquista el corazón del público porteño en una Argentina casi mítica de la que habrá de volver ciega y derrotada para finalmente triunfar sobre la enfermedad recuperando el amor 
 perdido.
Escuchemos a la artista interpretando el conocidísimo tema: Perfidia en "La dama de Beirut"
                            

Cartel de Carmen La de Ronda
Una de las mejores películas de la Montiel es, sin duda alguna, Carmen la de Ronda, basada en una versión libre de la novela de Próspero Mérimée. La gesta heroica del pueblo español defendiendo su territorio ante la invasión napoleónica es el marco en el que se desarrolla una historia bien ambientada y enmarcada por una serie de canciones que en su momento hiciera famosas Imperio Argentina como “Los piconeros”, “Antonio Vargas Heredia” o “El día que nací yo”.  
En Carmen la de Ronda Sara representa a una gitana desparpajada que se entrega sin reticencias a un amor por el cual es capaz de ofrendar la vida.
Escuchen a la Sara más gitana interpretando: "Una , dos y tres"

                         
Veámos el trailer de la película...

                                  

La escena final, plena de dramatismo, cierra con la muerte de ambos protagonistas una historia en la que alternan armónicamente los momentos chuscos como aquel en el que en el marco de un mercado, Sara se lía a golpes con una delatora vendedora de limones o aquella otra también en la que huye de la custodia del oficial francés metiéndose en medio de un rebaño de ovejas frente a otras en las que impera el dramatismo, como la que protagonizan Maurice Ronet  y  Jorge Mistral enfrentándose, por el amor de la gitana, con sendos cuchillos en el interior de una cueva, o aquélla en la que José es trasladado, herido, escondido en el coche de un torero amigo hasta la venta donde Carmen trabaja. El personaje creado por Mérimée es tan atrayente que ha sido utilizado en ópera, en película y aún en canciones aisladas como “La nieta de Carmen” que la misma Sara interpreta en El último cuplé 

                           .
Muchas otras películas protagonizó Sara Montiel, bastantes previas a  la que la consagraría en definitiva, otras posteriores que tuvieron mayor o menor éxito hasta llegar a la última que filmaría, obra insulsa sin trascendencia alguna: Cinco almohadas para una noche

Cartel de 5 almohadas para una noche
Veámos aqui uno de los números de esta película en la que vemos a una Sara Montiel en una madurez esplendorosa.

                                   
Pero las aquí reseñadas marcaron definitivamente un hito en la carrera de la inolvidable y ya consagrada por la historia: Sara Montiel.  
¡Hasta siempre, Sara!

sábado, 20 de abril de 2013

Huevos "Mimosa"






Hoy os ofrecemos unos huevos rellenos deliciosos cuya receta nos pasa Loli, mamá de Mar Buelga. Mar recuerda que siempre oyó en su casa llamarles así:  "Mimosa", por su delicado color y textura parecida a la flor de la Mimosa (que prolifera mucho en tierras asturianas) 
 
Flor de la Mimosa.¡¡¡ Y que bien huele!!!

Mimosa… cuplé de Juan Martínez Abades, mi compositor favorito. Asturiano, pintor de marinas y excelente e inspiradísimo letrista-poeta y músico. 

Mimosa. Dibucuplé. ©Mar Buelga 2010


En aquellos felices años 20’ las chicas se valían de ciertos truquitos para atraer  a los chicos: falsos celos, enojos fingidos, mohines enfurruñados… ¡Ay, pero que coquetuelas eran…
Ved la letra y comprobaréis cómo se las ingeniaban aquellas jovencitas.

MIMOSA

L y M de Juan Martínez Abades



I

Vivo ciega enamorada
de un hombre moreno
que me tiene loca
Son tan dulces sus palabras
que cuando me miman
salen de su boca
Que aunque ya sé que me quiere
que también de amores
ciego esta por mí
finjo que de celos muero
sólo por oírle, repetirme así:



(Refrán)

Mimosa, mimosa
no me seas zalamera ni engañosa
si ya sabes que te quiero
que por ti me muero
¿De qué estas celosa?
Mimosa, mimosa



II
Cuando viene enamorado
por la noche a verme
yo le finjo enojo
Con un gesto de tristeza
que hasta se humedecen
de llanto mis ojos
Y el al verme así enojada
me pregunta ansioso
¿Qué te pasa, di?
Mas yo no contesto nada
y el al verme callada
me repite así:



(Al refrán)

Y antes de la receta, ¿Qué tal si escuchamos a la bellísima Sarita Montiel cantándole a Raf Vallone “Mimosa”? La escena pertenece a la película ”La violetera” que Luis César Amadori rodó en 1958



                             

Esta receta es muy sencilla de hacer, y además es muy rica y muy baratilla, cosa muy importante en estos tiempos de crisis.
Además este plato es rapidísmo de preparar por lo que nos puede sacar de un apuro o de una comida imprevista.

Ingredientes para cuatro personas:
16 huevos (se pueden poner más o menos según sean de "comilones" los comensales)
Dos latas de atún o bonito en aceite de oliva
Un bote de mayonesa ( Si no la podemos preparar) 

Rellenamos las "medias cáscaras" con el atún o el bonito
Reservamos las yemas

En primer lugar, ponemos a cocer los huevos en una cazuela amplia, con abundante agua y sal (para que no se resquebrajen), durante diez minutos. Cuando haya transcurrido el tiempo los ponemos a enfriar en agua fría un rato, retiramos el agua y dejemos reservados.
Pelamos los huevos, y los partimos por la mitad de forma longitudinal, apartamos la yemas y las reservamos.
Rellenamos las mitades de los huevos con abundante atún.
Cubrimos las mitades, ya rellenas, con mayonesa.
Cubrimos las mitades con mayonesa
Con un pasapurés vamos triturando las yemas espolvoreándolas sobre los huevos, como si les hubiera llovido encima. 
Espolvoreámos las yemas por encima, dándoles el aspecto de "Mimosas"


Una gran ración
Se sirven fríos o a temperatura ambiente en raciones de como mucho ocho mitades (Hay que tener en cuenta que son ¡¡¡ cuatro huevos y rellenos¡¡¡¡
Son por supuesto, un plato único.
Qué aproveche...

jueves, 18 de abril de 2013

COSAS DE ALONSO

No pretendo, en esta ocasión, biografiar a tan excelso compositor, sólo me limitaré a dar unas ligeras pinceladas sobre su vida en un capítulo al que he titulado: COSAS DE ALONSO

Maestro Francisco Alonso

Como tantas veces cuenta Olga Ramos en su espectáculo, Madrid tiene un embrujo especial que hace que los forasteros se sientan enseguida como en casa: “Madrid acoge grato al forastero y al dar la mano, entrega el corazón...” 



Caricatura del maestro Alonso
  El maestro Alonso, un musicazo como la copa de un pino, nació en Granada en 1.887. Desde pequeño dio muestras de gran sensibilidad musical, componiendo a su madre, con apenas 9 años, una gavota. Es tan grande su afición que en lugar de irse a jugar con sus amigos, prefiere asomarse al balcón para ver a la Banda Municipal que toca los domingos en el templete de la música que se alza frente a su casa. Su madre alienta su vocación, pero la profesión de músico no tiene buen cartel y el resto de la familia desvía su vocación. Tiene que ser médico.


 Alonso no resiste la crudeza de la carrera médica y renuncia a pronunciar el juramento de Hipócrates, aunque más tarde, su música sanaría no pocas almas. Alonso llega a Madrid en busca de más horizonte; corre el año 1.911 y gobierna España Don José Canalejas.

Anda revuelto el patio porque algunas mujeres osan salir a la calle con una atrevida prenda parisina: la falda-pantalón.
(Miren lo que decia la prensa de la época) :
http://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20110222/54118062964/y-el-escandalo-llego-hace-100-anos-con-la-falda-pantalon.html

Madrid entró muy pronto en el espíritu de Francisco Alonso y en sus obras se reflejaba ese toque castizo. Sus mismos compañeros exclamaban: -Maestro, ¿Cómo es posible, que siendo usted granadino, le componga así a Madrid? A lo que contestaba Alonso: -¡Es que Madrid capta, nos hace suyos, a fuerza de cordialidad!

 En 1.919 se estrena ”Las Corsarias” en el Teatro Martín. La música de Alonso es un acierto. El pasodoble “Banderita” recorre la piel de toro. Se escucha en puertos, estaciones, calles y plazas y hasta el mismísimo Don Alfonso XIII, se sorprende cantándola mientras se afeita. Esta anécdota se la contaría más tarde el rey al brillante compositor, mientras le impone, la Cruz de Alfonso XII.

Libreto de Las Corsarias

Será Marujita Díaz la que nos ofrezca su versión en una escena de la película “Y después del cuplé”


                              


 Entre 1.921 y 1.923 Alonso estrena una veintena de obras. El pueblo de Madrid le adora. La temporada 1.925 y 26, del Teatro de la Zarzuela, ha sido mediocre y las pérdidas suman más de 40.000 duros. Los empresarios, enterados de que Alonso está por terminar una zarzuela, visitan al maestro.
-De usted depende la continuidad del teatro.
Teatro de la Zarzuela (Madrid), en los primeros años del siglo XX
  En este vídeo podemos deleitarnos con Olga Ramos y su violín en el famoso pasacalle de La Calesera.

                            


Cartel de La Calesera

Marcos Redondo

Estreno del Pichi con Celia Gámez
 El 11 de Diciembre de 1.925 se estrena La Calesera. El barítono Marcos Redondo ha de repetir por tres veces la primera de las romanzas y en cinco ocasiones se entona el pasodoble Los Chisperos.









El éxito arrollador, salva la temporada y el teatro. “El Pichi”, “La Lola”, “Los Nardos”, “Banderita”, formaran parte del repertorio de las artistas más famosas de la época.

La Lola. Dibucuplé.©Mar Buelga 2010
 
Y de las otras, también... Ved a Olga Ramos cantando La Lola de la Revista Las cariñosas en un escenario único: La Corrala

                   


De la comedia musical Doña Mariquita de mi corazón, escuchen uno de los números más hermosos. Intérprete: Leticia Rodríguez acompañada por la Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid bajo la dirección de Miguel Roa.

                     


Cartel de Doña Mariquita de mi corazón




¿Encontraría El cartero al maestro Alonso?
 Llegó a ser tan popular Francisco Alonso que en cierta ocasión, recibió una carta que como única dirección ponía: “Es un músico genial que vive en El Escorial ¡Búsquele, señor cartero...!”

Libreto de Luna de Miel en el Cairo
 Si tuviéramos que elegir el número más optimista de la Comedia Musical Española seguro que pensaríamos en “Tomar la vida en serio” de la opereta "Luna de Miel en El Cairo" estrenada en el madrileño Teatro Martín el 6 de febrero del año 1943.











Cartel de la pelicula
Veamos a Celia Gámez en una escena perteneciente a la película Las Leandras dirigida por Luis Sanz y protagonizada por la llorada Rocío Dúrcal




                       

Zarzuela, Revista, Cuplé… todo lo hacía bien Don Francisco Alonso y si no vean a nuestra querida Sarita Montiel en el famoso cuplé “Sus pícaros ojos”
Partitura de: "Sus pícaros ojos"


                                    


Os invitamos a visitar la completísima Web del maestro Alonso
http://www.maestroalonso.com  

¡Hasta pronto!

martes, 16 de abril de 2013

Del Madrid castizo a Granada

La semana pasada Olga María volvió a triunfar en una de las ciudades en las que se siente más querida, como en casa. Entre el público se encontraba un gran amigo y colaborador: Juan José Montijano, catedrático de la Universidad de Granada y experto "revistólogo", no en vano su tesis doctoral versó sobre La revista musical española y son su obras una verdadera fuente de consulta de todos cuantos amamos la revista y por añadidura el cuplé.
Tras la vuelta de Olga, Montijano nos ha enviado esta crónica de la actuación en forma de poema escrito con el corazón.
Olga María y Juan José Montijano (Cupletóloga y revistólogo)
Tan bonito nos pareció que le pusimos "un pequeño marquito" para enriquecer aún más esta preciosidad. Como la letra se lee un poquito pequeña , aqui os lo trascribimos... ¡¡¡A disfrutar!!!!



Y sin más aquí podéis disfrutar de este:

"Del Madrid castizo a Granada" por Juan José Montijano.

 Del Madrid castizo
A la soleada Andalucía vino,
Cartel de la actuación de Olga María en Granada
Granada, tierra mora,
Bienvenida le hizo.
Entre cuplés y revistas
Alegrías reparte
Con Pablo, su pianista,
Ella sola, luminosa arde.
Tarde de jueves,
Lleno total,
La última cupletista
Volvió de nuevo a triunfar.
A Sara recuerda
Entre emocionada y anhelante,
De violetas y relicarios
Homenajea con su arte.
Y también añora a doña Mariquita
y ríe con tápame,
el público la premia…
¡Tú sí que vales!

Sufre, canta, ríe, llora,
Gime, lamenta, siente,
Interpreta y emociona…
¡Díos mío, cómo es Olga!
Y los espectadores la siguen.
Y una señora mayor se emociona:
“¡Ay, señor, si la conociera en persona!”                     

Y del escenario se baja
Y entre el público se mezcla,
Recuerda tiempos pasados
Que aún nostálgicos se tornan.
Y después brilla la supervedette,
De lentejuelas y plumas viste,
Boas, marabúes, collares y diademas
Ay, maestro Alonso, qué perla perdiste.

Del universo de la revista
Abandera y atesora
El dulce arte que Talía le brindara
Cual tesoro poseedora.
Y vive Las corsarias,
Y de La Lola hace persona
Y se marca un chotis que
Ella sabe hacerlo sola.

El esplendor de la revista
"El marquito" que le hemos puesto a la creación de Juan José Montijano Ruiz
Aún vigente continúa
Es Olga, la artista y, ¡vive Dios!
Mejor persona.
Y llega la estudiantina
Y Las leandras emocionan
Y tras el Madrid de Lara
Olga bajo palio es Señora.
Y hace de todos la bandera
Por la que España sufre y llora,
Sólo un milagro de Olga
Hace que alumbre y desborda…
Y olés, olés,
Y bravo, bravo
Y el público sólo pide:
Ay, Olga, no nos vayamos.
Tarde excepcional,
De jueves granadino,
Y Sara en las alturas
Se queda a medio camino,
Porque Olguita,
La descendiente de los Sanguino,
Ha hecho una cosa:
Sublimarnos en extasío.
Un candente clamor
Y un foco que se apaga,
Y el cuplé y la revista
Ambos, tranquilos descansan.
Por que sólo una,
Una sólo, la Ramos María
Patrimonio de lo divino
Con claros arpegios
Y celestial título
Ella siempre hace
Que la platea sonría
Y sublime confirme
Lo que Lope diría:
“Hay que darle gusto al vulgo”
Y la que siempre lo hace,
La que siempre lo ansía
Es la rescatadora eterna,
Aquella que no tiene aristas,
La hija del cuplé,
El rostro de fantasía
Que dibuja Olga Ramos
Cuando ve a su Olga María
Y el Cipri, orgulloso,
A su esposa le afirma.
“¡Qué bien lo hicimos, niña!
¡Qué gran artista
Es nuestra Olga María!”


Y en unos días podréis asistir a los mejores momentos del concierto de Olga María en Granada... ¡¡¡ Casi ná!!!!!

domingo, 14 de abril de 2013

Crónicas desde el cielo: “El último paseo”

Queridos amigos, le he pedido a Mar Buelga que hoy incluya su crónica desde el cielo dedicado a Sara Montiel. Estoy segura que os gustará leerla. Ella suele dedicar estas crónicas a las personas que le dejaron huella (en el lateral de este blog, podréis leer otras crónicas en el blog que lleva ese nombre) http://crónicasdesdeelcielo.blogspot.com
He aquí lo escrito con tanta sensibilidad...




Anteayer se nos fue Sara Montiel. Se ha dicho tanto de ella...
Curiosamente hoy en el tren me surgió esta crónica, o ,¿debería llamarla Mini-crónica desde el cielo?, nunca una crónica me había salido tan rápida y tan corta...
Será porque Sara era de por si, mucha Sara. Espero que allá donde esté le guste... y sino... que me lo perdone.

Caminaba lentamente por las calles, recordando cada uno de los minutos pasados en aquellos paisajes.
¿Recordando?, al menos eso pensaba. Todo le parecía tan conocido, tan paseado,tan real…
Sin embargo, todo estaba desconocido a la vez…
Era a al vez una gran ciudad y un pequeño pueblo con campos de labor y viejos molinos de viento coronados con altísimos rascacielos. Se sentía cual Quijote luchando con gigantes desconocidos que a la vez tenían un extraño efecto magnético que la atraía, pero de los que se quería apartar.
Parecía un nuevo reto y a ella le encantaban los retos.
Todos aquellos extraños y a la vez conocidos parajes, estaban rodeados de maravillosas y algodonosas nubes…
¡Y todo brillaba tanto… ¡
Se sentía tan bien, tan joven, tan guapa, tan… tan contenta.
Realmente hacia mucho, mucho que no se sentía así.
Notó como sus pies descalzos pisaban la tierna recién trillada de la era. Y como a la vez la inundaba un magnífico aroma a perfume de violetas digno de una diosa o simplemente de una campesina.
Nunca, ni el éxito, ni las joyas, ni tan siquiera el más dulce de los besos la habían hecho sentirse así.
Siguió caminando y el final del camino todo comenzó a tornarse multicolor y el aire, como por encanto, era cada vez más suave y reconfortante y así se poco apoco comenzó a sumergirse en un relajante y tranquilizante sueño.
Poco a poco comenzó a escuchar una voz suave, melodiosa que le susurraba al oído:
“Descansa, Antonia, hija mía, estarás cansada de tan largo viaje. Al fin estamos juntas de nuevo… duerme tranquila…
¡Mañana será otra vida!




sábado, 13 de abril de 2013

Hoy... Cocidito Madrileño, Pepe Blanco



Este es mi cocidito madrileño, tiene mucho sabor pero muy poca grasa.

Olga María Ramos, cupletista, cupletóloga y excelente cocinera... ¿Gustáis?

 Así lo hago: Con al menos 12 horas, ponemos en remojo con agua templada, y que no sea dura, unos 350 gr. de garbanzos de buena calidad (de Fuentesaúco, por ejemplo. Los mexicanos también son buenos) procurando que queden bien cubiertos de agua (yo no les hecho sal ni bicarbonato, no lo considero necesario).
 Al día siguiente en una olla a presión de tamaño grande poner 2 litros de agua (repito, importante que el agua no sea dura, si es necesario, utilizar agua mineral).
Tras lavarlos convenientemente, ir echando una patorra de pavo sin piel, dos huesos de vaca (uno de caña y otro de babilla o rodilla); dos huesos de jamón de calidad que no estén rancios; unos 200 gr de tocino entreverado ya partido en 4 o 5 trozos para no tener que hacerlo después.
Cuando rompa a hervir, espumar hasta que ya no se pueda retirar más espuma (espumar es pasar por la superficie del agua o caldo que se va haciendo, una espumadera para retirar la espuma que se forma); echar los garbanzos y añadir un puerro, entonces se tapa y cuando suba la válvula se baja el fuego pero no tanto que baje la válvula. Mantenerlo hirviendo entre 45 y 60 minutos (en olla normal, sería una hora y media). Retirar del fuego y esperar a que baje la válvula. Entonces, abrir la olla y si los garbanzos están blandos, añadir dos zanahorias en trozos, un buen trozo de calabaza en pedazos y cuatro patatas medianas (tirando a pequeñas), todo previamente pelado. Cerrar la olla y mantener hirviendo 15 minutos (media hora en olla normal).

Se puede aumentar los tiempos de cocción hasta que todo (carne del pavo, garbanzos, patatas y zanahoria, estén blandos. Mientras se hace el cocido, en otra olla grande poner agua a hervir. Cortar en trozos pequeños y lavar un repollo de tamaño mediano. No hace falta esperar a que hierva el agua, cuando esté cortado y limpio se echa el repollo en la olla.
Cortar un trozo de chorizo en 4 o 5 pedazos (hacemos como con el tocino, cortarlo antes para evitar hacerlo más tarde que es más pringoso). Poner el chorizo encima del repollo y cerrar la olla hasta que la verdura esté blanda (unos 20 minutos). Escurrir y tirar ese agua que al haber servido para cocer el repollo, no es recomendable.
Una vez vaciada la olla, se seca el fondo de la olla con un papel de cocina, se pone un chorretón de aceite oliva y se fríen 4 dientes de ajo aplastados para que suelten más el sabor; cuando estén doraditos, unirles el repollo (sin el chorizo) rehogar y reservar.
 Al hervido del pavo, huesos de vaca y jamón, patatas, zanahorias y puerro, retirar el caldo y poner éste en una olla al fuego; cuando hierva, echar cuatro puñaditos de fideos muy finos, 2 pastillas de caldo de pollo, remover y dejar hasta que estén hechos.
Mientras se cuecen los fideos, poner una sartén pequeña con aceite (mitad de la sartén) cuando esté caliente, freír una morcilla de Burgos partida en rodajas de unos dos dedos de grosor tras pasarlas por harina.
Retirar y reservar sobre papel absorbente. Colar ese aceite y si no está oscuro, guardar para utilizar en otra ocasión Yo soy partidaria de poner en la mesa todos los ingredientes en bonitas fuentes a la vez que la sopa. Para ello, se dispone en una primera fuente, los garbanzos, las patatas, las zanahorias, el puerro y la calabaza; en otra fuente, el repollo y en otra fuente, el pavo ya deshuesado y partido, el chorizo, el tocino y la morcilla.
La forma de servirlo sería en este orden: primero, la sopa de fideos en una sopera o recipiente grande y hondo de cristal. Después, ya todo en un mismo plato llano grandecito, los garbanzos, las patatas, el repollo, las presas (pavo, chorizo, tocino y morcilla).
Mejor servir cantidades moderadas y repetir si apetece. Aconsejo aliñar los garbanzos con un chorrito de aceite de oliva virgen. Yo no le echo sal al cocido, excepto las pastillitas de caldo cuando hago la sopa.
Si a alguien le gusta más salado, mejor añadir cada uno lo que quiera pero, sinceramente, sale muy sabroso y no es preciso, ya sabéis que la sal, no es muy recomendable.
Consejo: -Siempre que se ponga a calentar algo hay que tapar el recipiente para que hierva antes y se consuma menos energía. -Los tiempos de cocción, siempre son aproximados ya que depende de la intensidad del fuego, la textura y calidad de los ingredientes y el agua. Así que, si hay que hervirlo algo más, pues se hierve.
¡¡¡¡Ay, que rico!!!!


Y ahora, algo entrañable de lo que el cocidito madrileño significó para muchas familias en tiempos de penuria. El cocidito se comía a diario en los humildes hogares de los barros bajos de la Villa y Corte. Veamos lo que nos revela el estribillo:  
"Cocidito madrileño, repicando en la buhardilla, El repiqueteo es el de los garbanzos hirviendo en aquellas cocinas de carbón que me huele a yerbabuena y a verbena en las Vistillas"

 La hierbabuena le da un aroma muy especial que “refresca” la sopa. Es muy recomendable echar una hojitas una vez servido el caldo en los platos Las Vistillas, al pie de la Catedral de la Almudena, es un rincón muy castizo donde mi madre Olga Ramos y ahora yo, actuamos cuando llegan las fiestas de San Isidro.
(¿Os apetece ver una de aquellas antiguas actuaciones?)

                            


Mi mami lo consideraba su trono.
Cocidito madrileño del ayer y del mañana. Pesadumbre y alegría de la madre y de la hermana. “Pesadumbre y alegría…”
Sí, aquel humilde alimento era pesadumbre pues, más de una vez, se hubiera preferido degustar un pollo asado, algo impensable en aquellos años (el pollo era artículo de lujo) pero, por otro lado, “alegría de la madre y de la hermana” porque ese sencillo cocido solucionaba la “manduca” diaria de la familia. A mirarte con ternura yo aprendí desde pequeño. Porque tú eres gloria pura, porque tú eres gloria pura, cocidito madrileño.

Verbenas y cocido... ¡¡¡Gloria pura!!!!

 ¡Y tanto que lo miraréis con ternura! Si lo preparáis punto por punto como en mi familia se ha hecho siempre, os parecerá ¡Gloria pura!

COCIDITO MADRILEÑO 
Música: Manuel López Quintero Letra: Rafael de León y Antonio Quintero 

I

No me hable usté de los banquetes que hubo en Roma.
Ni del menú del hotel Plaza en Nueva York.
Ni del faisán, ni los foagrases de paloma,
 ni me hable usté de la langosta Thermidor.
 Porque es que a mí, sin discusión,
 me quita el sueño y es mi alimento
y mi placer la gracia y sal que al cocidito madrileño
 le echa el amor de una mujer.

Estribillo:

Cocidito madrileño, repicando en la buhardilla,
que me huele a yerbabuena y a verbena en las Vistillas.
Cocidito madrileño del ayer y del mañana.
Pesadumbre y alegría de la madre y de la hermana.
A mirarte con ternura yo aprendí desde pequeño.
Porque tú eres gloria pura, porque tú eres gloria pura, cocidito madrileño.

 II

Dígame usté ¿dónde hay un cuadro con más gracia?
con el color que da la luz del mes de abril,
 cuando son dos y están debajo de una acacia,
y entre los dos un cocidito de albañil.
Cuando el querer de la mujer le dice al dueño
de su hermosura y su pasión:
Toma, mi bien, tu cocidito madrileño, que dentro va mi corazón. (Al estribillo.)

Mariquita Pérez y su hermano Juanin, más castizos que nunca quizás listos para degustar un cocidito madrileño

Y como colofón a esta receta, escuchemos a un maduro Pepe Blanco cantándonos su Cocidito Madrileño