Diseño del blog y montaje de imágenes/ fotografias y videos : Mar Buelga. Textos: Olga María Ramos y colaborador@s

domingo, 13 de enero de 2013

La fina picardía de La Fornarina. (Final)



¡Cómo ha cambiado buena parte de la prensa actual! Callan por intereses, manipulan escondiendo la verdad (caso Iberia) o crean ídolos de barro, los utilizan y cuando no les interesan les sustituyen por otros… En tiempos de La Fornarina la prensa era más valiente y se implicaba en defender causas como la decisión de Cadenas sobre su repertorio. Pues sí, los periodistas tomaron partido por La Fornarina y armaron tal revuelo, que el autor dio marcha atrás, levantando la prohibición. 





La Fornarina con Cadenas y Valverde
Cadenas había sido  la tabla de salvación para Consuelo y ahora se empeñaba en ser el lastre que la arrastraría a la desesperación.

Consuelo desistió del viaje a Nueva York al no estar él de acuerdo. Luego,  tuvo que escuchar sus reproches ante  la renuncia al contrato.
La relación de amor-odio continuó los años siguientes. Años de máximo esplendor para Fornarina y aunque hubo algunos reveses, producto sin duda de la envidia, su trayectoria fue triunfal.













Y mientras Consuelo se mostraba espléndida de belleza y arte, en su interior seguía fraguándose el terrible mal que la llevaría a la tumba.
Mucho insistieron José Juan y su inseparable Nati, para que se sometiera a una intervención quirúrgica,  única solución para atajar el fuego que la devoraría, pero Fornarina sentía verdadero horror al quirófano y lo fue posponiendo una y otra vez.

UNA MUERTE ANUNCIADA

Se había hecho tradicional, la aparición de La Fornarina  en Madrid, cuando llegaba la primavera.
En Mayo, se presentó en el Apolo y para la ocasión estrenó un cuplé de Cadenas, Berlín y Zinder cuyo título premonitorio era:

EL ÚLTIMO CUPLÉ

“En mi país, en mi país,
lejos, muy lejos de Paris, sí,
un rincón tendré,
que cuidaré para reposar
y descanso buscar.
Y cuando ya un día yo,
como un juguete que pasó,
al olvido del público me dé,
cuando cante mi último cuplé...
en mi país, en mi país,
mi canción os cantaré”


Aquella no fue una temporada brillante, se la veía nerviosa, quizás por la inoportuna presencia de Cadenas que, a veces acudía al teatro acompañado  por aquella “Lulú”.
Los meses siguientes los dedicó a decorar un hotelito que había adquirido en la calle Salas.
"Dama Pálida" ilustración extraida del blog:
http://susurrosentrelassombras.blogspot.com.es
En cierta ocasión, Fornarina (que aún no sabía que estaba mortalmente enferma) paseaba con su hermana Petrita por Alcalá  y creyó ver la muerte en forma de una dama muy blanca que le dirigió la mirada.
A poco de debutar en el Apolo, tuvo que interrumpir una de sus actuaciones. Curiosamente, acababa de interpretar “El último Cuplé” cuando,  repentinamente, se sintió mal. Fue ingresada en la Clínica del Rosario, donde realizaron la operación tantas veces pospuesta.
La Fornarina el día antes de su intervención, en su habitación
de la Clínica del Rosario

Al despertar de la anestesia se encontró tan mejorada que pidió a los responsables del Teatro que anunciaran su reaparición. Pero Consuelo Vello ya no se recuperaría y las calles de Madrid, cubiertas de carteles anunciadores, quedaron desoladas a la espera de su cupletista.
Presintiendo su fin quiso saber cual era el cementerio más alegre de Madrid.
-El de San Isidro, alguien respondió. Luego,  expresó su deseo de ser enterrada en él.
Exterior del Cementerio de San Isidro, en la actualidad

 En la nebulosa de su agonía, preguntaba una y otra vez:
-¿Ha venido?  ¿Ha venido?
José Juan Cadenas
Pero José Juan Cadenas, su amor, su vida, no pudo traspasar el umbral de la habitación. Los familiares de La Fornarina, le impidieron la entrada.

En la madrugada del 17 de Julio de 1.915, en un viejo café, Cadenas supo del fallecimiento de su amada y reprimiendo un sollozo se le oyó musitar: “Mi pajarito...”
A la mañana siguiente todos los periódicos publicaron esta esquela:

  





Última morada de La Fornarina
La Fornarina fue enterrada en la sepultura Nº 14, Patio de la Concepción del cementerio de San Isidro y Madrid entero siguió su féretro. Encargaron a Mariano Benlliure esculpir su sepultura que realizó la estatua de un ángel que pide silencio. El sinsentido de una guerra absurda segó la cabeza de buena parte de los ángeles del camposanto por lo que el bellísimo de La Fornarina se alza decapitado.


Detalle del ángel decapitado

Mi padre El Cipri, años más tarde le dedicó un cuplé titulado “La Sinventura” que en su primera parte dice así:

"Si bajas a la feria de San Isidro,
acércate al recinto de los silencios
donde bajo amapolas y azules lirios
duerme La Fornarina su sueño eterno
Puede que su lindo polichinela
al que ella, cantando,
dio movimiento,
vele fiel su descanso
cual centinela
mientras penden sus hilos
del firmamento”



UN DESEO CUMPLIDO

Hacía mucho tiempo que quería visitar la tumba de Consuelo Vello y por unas cosas y otras nunca lo había logrado pero un día recibo la llamada de un ser especial, gran artista, espiritual y carismática: Marta Sanmamed. Estaba redactando un libro curioso sobre cementerios, tumbas, personajes ya fallecidos. Quería escribir sobre las cupletistas famosas enterradas en el cementerio de San Isidro y pensó que yo podía contar y cantar mucho sobre las que allí había.
Portada del libro de Marta Sanmamed

Quedamos una mañana de finales de primavera frente a la puerta de la Sacramental. El tiempo era espléndido, Marta se movía por el recinto como si formara parte de él, se percibía que había paseado muchas horas por aquellos senderos. Recordé aquella pregunta de Consuelo: “Quiero que me entierren en el cementerio más alegre”. Es cierto, lo es. Llegamos ante su sepultura, había lirios que bordeaban la lápida y decenas de conchas de caracol, sólo en derredor de su tumba… Y allí estaba el imponente ángel de Benlliure con sus extraordinarias alas milagrosamente intactas. Me emocioné, creo que en más de una ocasión he manifestado la ternura que siempre me ha inspirado esta cupletista. Entonces, empecé a cantar… 
 



Besos para La Fornarina

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